lunes, 18 de junio de 2012

Panna cotta no, Blanca Cotta

Cuando yo era chica, los domingos mi papá compraba el diario Clarín que venía con la revista suplemento. Evidentemente aquél papel impreso en blanco y negro con fotos de hombres serios y anuncios fatalistas no me interesaba ni un poquito, pero la portada del dominical con su papel mate colorido con imágenes de señoras bien vestidas, casas bien amuebladas o recetas bien cocinadas sí que tenía su atractivo.



Había secciones de todo tipo pero una en particular que nos resultaba especialmente interesante. Era la sección de recetas de Blanca Cotta. Y acá es donde las lectoras argentinas asienten con la cabeza y sonríen porque allá es archiconocida. Las españolas o de otros lares posiblemente se queden igual. Si ése es SU caso (sí, de Usted) no pierda la oportunidad de conocer sus recetas y, sobre todo, de leerlas porque la manera en que están redactadas engancha.

Las recetas son sencillas y, una cosa les digo: siempre salen bien. Es como si vinieran con un sellito de garantía. La lectura es amenísima y dan ganas de leerla sólo porque sí, aunque no nos guste cocinar. Y además esta señora, que es polifacética, ilustra de maravilla cada cosa que escribe. Casi siempre en sus recetas hay algún dibujito de una cocinera divertida "entre ollas y sartenes" (que es como se llamaba su sección en Clarín).



Esta mujer con cara de buena gente es maestra y profesora de Letras, cocinera, humorista gráfica, periodista y guionista de televisión entre otras muchas cosas. Quizás si fuera más joven, además tendría un blog.



Hoy, en un blog de cocina hecho en conjunto por cuatro blogs distintos unidos por su admiración a esta señora entrañable, encontré una receta espectacular. Sí, la de la foto de más abajo. Que realmente es del blog y no de Blanca (la foto digo, la receta sí). Me pareció buenísima para hacer y una excusa ideal para contarles sobre esta mujer que tenía encandiladas a todas las amas de casa con alma cocinil del país.

Si navegan por ahí van a ver que hay montones de recetas suyas en la web y si se animan a probarlas van a ver qué ricas. Yo tengo guardada en un plastiquito una que no falla de pasta frola de dulce de leche (y que admite variantes porque la masa la usé para muchas otras tortas que no eran exactamente ésa y quedó perfecta siempre).

Si después de todo ésto quieren conocerla, vean ésto, y si quieren hacer algo rico y quedar genial la próxima vez que el embajador las invite a cenar, lleven ésto.




2 comentarios:

  1. Uy
    ¡Voy a conocerlaaaa!
    Oye , que siguiendote en realidad no te seguía "con papeles"
    Ay

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  2. ¡Quë monas las florecillas del fondooooooo!

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