Como los detalles, las cosas simbólicas también suelen ser chiquitas. Quizás por eso, cuando son significativos se convierten en la nota diferenciadora.
Iba a poner estoy harta del pesismismo pero en realidad lo que estoy es triste (eufemismo - que no es un dios griego, ojito). Triste por las medidas compulsivo-recortadoras, triste por las medidas desmotivadoras (véase 'fastidios' a los funcionarios y putaditas varias), triste porque ya nadie habla de nada más. Nos volvimos todos monotemáticos y ya casi no nos reímos ni de los chistes de caca-culo-pedo-pis que eran garantía de desternillamiento seguro (sin destornillador, ojito también). Estamos metidos en una vorágine gris plomo, (no gris perla, no) inundada de nombres ásperos tipo Standard & Poor's (que nunca sonará tan bien como H&M, Tom & Jerry, Laurel & Hardy, Pin & Pon, Pedro & Pablo o Yin & Yang).
En las meriendas en los bares ya no se habla de la última película de Tim Burton, del nuevo novio de Sharon Stone, de lo mal que olía el autobús en el viaje al trabajo ni de las disputas con tus convivientes por poner la lavadora o fregar los platos que tanto juego daban en el pasado. Estamos tan deprimidos que en los ascensores ya no se habla del tiempo. Y eso sí que es terrible.
Ya no vamos al banco a sacar 20 euritos, ahora nos queremos asegurar de que nuestros raquíticos ahorros siguen ahí. A veeeeeer... ¿todavía no me los acorralaron? .. Mmhhh, ahhh (suspiro) no. Uf! Menos mal.
Lo no-tan-malo es que, con todo ésto empiezo a ver gente que también está triste y por eso quiere cambiar la situación. Lo que se viene llamando "darle la vuelta" de toda la vida.
Y ésto es una cosa chiquita, o al menos a mí esa es la impresión que me da. Se trata de una iniciativa de algunos personajes conocidos en representación de diversas ONG que intentan, con la mejor intención, regar la calle con la manguera del optimismo y ponerle ganas a la cosa esa de 'emerger renovados'. Eso que en la era pasada se llamaban 'brotes verdes'.
Por eso, hicieron este video que insta (bonito palabro para un blog sencillito como éste) a todo el mundo a salir hoy a la calle con una prenda de ropa al revés. De adelante para atrás o de adentro hacia afuera. Lo que quieras o lo que tu cuerpo serrano te permita. Las bragas no valen que no se ven.
No cuesta nada. Ni siquiera esfuerzo. No supone ir a una manifestación a las 7 de la tarde, una vez que saliste del trabajo arrastrando los pies y con ganas de repanchingarte en el sofá (éste sí es un palabro propio de un blog sencillito como éste. Repanchingar, digo.) ... Sólo requiere que quieras aportar apenitas un detalle o gesto simbólico a ésto que se parece a una causa y todavía no consigue serlo.
Miren y después decidan si se van ahora mismo al baño de la oficina y dan vuelta a esos vaqueros o a esa camisa. Y si se encuentran en el camino con el tío buenorro del departamento de finanzas, pregúntenle por sus calzoncillos... sólo por la causa, claro.






