viernes, 7 de marzo de 2014

REinventarse, arREglar, REplantear, REparar, REvivir

Me fascina la gente que con una zanahoria y un pimiento hace una paella y los que de un retal olvidado sin un fin claro sacan mantel y doce servilletas. Me provocan admiración las personas que arreglan aquello que se rompió, las que con una pequeña piececita revitalizan un aparato eléctrico, con un tornillito uno mecánico o con una manito de pintura un objeto falto de esplendor.

Lo genial de todo ésto es que se trata de segundas oportunidades y yo ultimamente estoy muy pro darle a todo la posibilidad de resurgir y brillar más que antes. Me fascina la gente que derepente se reinventa (ahora muy de moda gracias a nuestra conviviente, la crisis) y que aprende algo nuevo para empezar en un rumbo mejor. Los que meditada o impulsivamente se soplan las cenizas de encima y se levantan para demostrarse a sí mismos que la energía sigue ahí.

Para quienes pasen horas y jornadas enteras pensando en cómo volver a la casilla de salida y arrancar con más fuerza, ilustramos este post con esos objetos que antes eran lindos y ahora son maravillosos... que como metáfora, no está mal.






domingo, 16 de febrero de 2014

El equilibrio patas arriba

Hago yoga. No soy de esas fanáticas que se meten en la filosofía y después sólo comen tofu, visten ropas desteñidas, juntan las manos en señal de plegaria para saludar y calzan todo el día sandalias flojas, pero me encanta y me hace bien. Cuando llego a la clase me siento como una viejita de 80 años y cuando salgo casi rejuvenecí a la mitad y bajo las escaleras de tres en tres. Mis articulaciones suenan últimamente como castañuelas por las mañanas y después de estirarlo todo hasta crecer casi dos centímetros o tres ya se parecen algo más al elástico de un bikini nuevo. Eso siempre y cuando sea constante,claro. Una vez por semana no me va a convertir en gurú de la práctica.

La cuestión es que cuando empecé me sentía permanentemente como sapo de otro pozo. Cuando el instructor nombraba todas aquellas palabras que acaban con "sana", miraba extrañada al ejército obediente, acatar todo con movimientos de sobra sabidos y practicados. Yo, rígida y desconcertada, pensaba que era como escuchar ruso estando convencida de que nunca lo vas a hablar. Pero como el ser humano es extraordinario y capaz de aprender a hacer cosas alucinantes si se lo propone, hoy hablaron y entendí.

Después de envidiar cochinamente a los demás sabiondos y odiarlos un poquito, hoy me alisté al ejército e hice como si hubiera nacido en el Tibet. Concentré toda mi energía en progresar y conseguí la maravillosa postura de nombre impronunciable.



Si quieren saber cuáles son los beneficios, que son muchos, lean ésto, y si animan a practicarla ni se les pase por la cabeza que son tan mayores como para que les llamen "señora". En mi clase hay señoras con la flexibilidad de un chicle en la boca de un adolescente.

Es lindo progresar y sentir que estar patas arriba también puede suponer encontrar el equilibrio.




miércoles, 12 de febrero de 2014

Vivir es un asunto urgente

Si algo tiene de bueno de vez en cuando tener media horita de insomnio es poder escuchar la radio por la noche y descubrir personas alucinantes que explican las cosas que nos preocupan como si salieran de nuestra boca pero mejor.

Aparte del don de la cocina, otro que me gustaría tener sin duda, y de los finos, es el de palabra. Pero claro, para hablar maravillosamente bien hay que tener la cabeza llena de cosas interesantes, no nos olvidemos de ese pequeño detalle.

Mario Alonso Puig es médico pero actualmente se dedica a dar conferencias por el mundo contando qué nos pasa y por qué para que lo entendamos y queramos saber más. El tipo no sólo habla bien sino que hasta resulta elegante explicando cosas complicadas con vocablos sencillos.

En estos tiempos en que veo muchísima gente a mi alrededor que habla de reinventarse y potenciar o desarrollar la creatividad, estas explicaciones son oro en polvo, incluso para mií que huyo despavorida de las fórmulas autoayuda y de los gurús de la felicidad, porque eso es un tema para el que no existe teoría magistral.

Hasta su voz es seductora ¿o son sus explicaciones? ... Si andan por esos rumbos de buscar el camino para mejorar, progresar, motivarse, aprender, emprender o inspirarse, los 15 minutos que van a invertir ahora en escucharlo les van a resultar valiosísimos.


Y si todavía les da pereza "gastar" ese cuarto de hora, basta con cononcer los nombres de sus libros para que les den ganas de salir corriendo a comprarlos y devorarlos en un día.


El cociente agallas
Madera de líder
Vivir es un asunto urgente
Reinventarse
Ahora yo

¿Geniales no??

miércoles, 5 de febrero de 2014

La antítesis del invierno









En contraposición con los temporales que están sufriendo los del norte estos días, yo les muestro la mejor cara del invierno en un paseo sin rumbo fijo que me permitió descubrir imágenes como éstas.

El día que esté inspirada vuelvo y les cuento más. No se vayan.










lunes, 27 de enero de 2014

Perdón por la demora

Ya sé, ya sé... las navidades ya pasaron, pero había hecho estas fotos para mostrarles hace tiempo y como todo lo lindo va recontra lento, menos el tiempo que pasamos trabajando... ahí se las pego, muy fuera de temporada pero con intención de que se maravillen como lo hago yo cuando toda la ciudad tiene aspecto de ser la ilustración de un cuento infantil.

Y digo yo, ¿por qué no dejan esta decoración todo el año y así no nos quitan las ganas de no parar de caminar hasta que amanezca? Supongo que es por eso de que como es una vez al año lo apreciamos más. ¿Será por eso?





domingo, 19 de enero de 2014

Hoy quiero ser... como ella

Hace unos años, mientras estudiaba, como parte de una asignatura me tocó traducir un libro. El libro lo debía elegir yo y, no me pregunten cómo, acabé topándome con el de una chica de más o menos mi edad que trabaja en aquello que le apasiona y que creó un negocio desde el principio partiendo de su pasión. El título: Tranquilista.



Ella, la escritora, se llama Kimberly Wilson y hoy en día dirige dos escuelas de yoga en Washington, diseña una línea de ropa bio, escribió dos libros casi tres y organiza retiros tanto en América como en Europa con un éxito extraordinario.

En su libro explica cómo crear un negocio desde cero partiendo de una misma y, aparte de contar su experiencia, da consejos para que las lectoras (principalmente femeninas ya que todo su mundo lo es y mucho) inicien su actividad profesional a partir de ideas muy simples. Todo ello rodeado de infusiones exquisitas, flores en el pelo, mascotas amorosas, rosa, mucho rosa y algo de glamour.

Su blog muestra paso a paso el recorrido de su vida donde entra todo: trabajo, pareja, mascotas y proyectos combinados con historias personales, fotos, repaso de sus actividades semanales, relatos de encuentros con admiradoras, alumnas, aprendices, gurús, figuras inspiradoras y recomendaciones varias en forma de tutoriales en audio y video. En resumen, una marca muy personal que inspira a quienes van en busca de un rumbo profesional y casi casi también de estilo de vida.


Su público es muy concreto; mujeres, fans o con cierta curiosidad por el yoga, por lo natural, con respeto por los animales, pasión por lo femenino y ganas de elevar lo cotidiano, o de convertir en relevante todo lo que les rodea, de hacer que cada momento y aspecto de su vida esté impregnado de detalles que la hagan más interesante o más plena. ¿A quién no le interesa?

De vez en cuando me acuerdo de entrar en su blog y debo decir que siempre me dan ganas de empezar algo. Si hiciera caso al impulso debería hacerlo mañana mismo. Ella sí que hizo eso que leí hoy en un tablero de esos geniales de Pinterest -"Tu trabajo ideal no existe, tienes que crearlo tú"-, y le funcionó.

Un día de estos les cuento algunos de los consejos que da y entre todas decidimos si ponerlos en práctica es verdaderamente una opción. Mientras tanto, dénse una vuelta por su página y díganme si las inspira.





lunes, 6 de enero de 2014

Lo viejo y lo nuevo

Si tenemos en cuenta mi reciente escasa actividad en el blog no sé si tengo derecho a hacer un balance del año, una lista de propósitos o disimular y hacer que no pasa nada por si nadie se había dado cuenta.

Si tengo que hacer un repaso del año que pasó, digamos que la lista sería larga: cambio de residencia, parón en el trabajo habitual,  creación de un nuevo hogar, meses sabáticos, época de tranquilidad, vuelta a la realidad con un trabajo nuevo, máses o menoses en este último y, muy afortunadamente, lo de siempre: familia bien, amigos bien, salud bien y agradecida estoy por todo ello.

Mis primeros meses acá fueron de paz y tranquilidad, de descanso y hasta de búsqueda. Cuando encontré no encontré precisamente lo que buscaba pero digamos que volví al mundo real, lo cual me hizo agradecer una y mil veces los meses que estuve sólo a cargo del hogar, de mi cuerpo, de mi mente, de mis chicas y del amor.

También dejé un poquito lejos las amigas, las hermanas y la familia a los que mucho extraño pero que tengo casi casi al alcance de la mano y a quienes visito a menudo para no sentir que me pierdo cosas importantes de sus vidas.

Este año pasado me convertí en tía de una sobrina absolutamente genial, encontré un trabajo rápido (inaudito hoy en este bendito país) y aún lo mantengo (más inaudito todavía), hice proyectos que aunque aún no están cumplidos alimentan las ganas de proponerse cosas y planear cómo conseguirlas y sustituí el pilates por el yoga para descubrir que el cuerpo lo agradece y la mente también.

Para el próximo me vuelvo a proponer muchas cosas que iré contando si se realizan y que quizás se parezcan a los deseos de mucha gente más, pero también espero:

- No quedarme atrás con la tecnología
- Intentar ser una tía y madrina moderna
- Bienvenir a todo el mundo
- Ser constante en el contacto con los queridos
- Leer todo lo que pueda
- Caminar más
- Pensar menos
- Crear algo nuevo
- Orientar mejor mi futuro o simplemente orientarlo hacia donde quiero ir
- Mandar correo postal
- Aprender, aprender y aprender
- Decidir con más rapidez
...
y más y más y más...

Y también quiero mantener mejor el blog para no desconectarme ¿Cuento con ustedes?

Nuevos entornos

Nuevo hogar

Mudanza

Reencuentro con amigas en lugares fantásticos

Nela cumple 10

Nace Camila

Volvemos de visita

Descubrimos la nueva ciudad

Recibimos las mejores visitas

Conocemos nuevos lugares

Volvemos al hogar

Cuidamos al conjunto inigualable

Despedimos unas cosas y bienvenimos otras



domingo, 1 de diciembre de 2013

Fuerzas catalizadoras


El otro día leí una frase que me pareció buenísima: "La creatividad es la inteligencia divirtiéndose". Lo cierto es que es genial, pero me hizo pensar que la mía anda bastante seria últimamente. ¿Será por eso que la tengo agobiadísima pinchándola para ver si se ríe algo? Por ejemplo, recientemente me dió por comprar lápices de colores que todavía no usé. Es que cuando veo el típico niño que se sienta en la mesa de al lado tan feliz él, con su librito de colorear me muero de ganas de arrancárselo y no dejar ni una esquinita en blanco. De recuperar de un plumazo esa capacidad perdida hace décadas incontables para dedicar toda mi energía sólamente a pintarle el vestido a Blancanieves.



Pero también me pasa con la lectura. Me da una envidia cochinísima cuando leyendo relajo el entrecejo, la mente y la nuca gracias a un texto esponjoso que me hace flotar en mi imaginación con palabras que van tocando mis sentimientos como cuerdas de un arpa. Eso sí, el gremio escritor que es tan virtuoso como para provocar que estés en países desconocidos saboreando alimentos exóticos, enamorándote de marineros despiadados, salvando ballenas en el ártico o investigando casos intricadísimos sin moverte de tu cama, tendrá que saber perdonar que te reconcoma un resquemor ácido por tener tu propio canal creativo taponado.



Para ir dejando fluir lo que me oprime un lado del cráneo intento, de vez en cuando escribir en este blog, y para la otra parte del cerebro llevo la cámara en el bolso por doquier y hago lo que buenamente puedo. Todo sea para que la inteligencia suelte ocasionalmente alguna carcajada, digo yo.


Para poder darle a la centrifugadora de ideas y no dejar que se espese la materia gris, también visito lugares inspiradores como éste o simplemente me dejo llevar por la creatividad de los demás que es mucho más fácil, reconozcámoslo. 

domingo, 17 de noviembre de 2013

Visitar y conocer

La extensión de una ciudad nueva con mucho que ofrecer es inversamente proporcional al tiempo que uno tiene para conocerla. En menos de un año que hace que vivimos acá, la sensación de que aún queda muchíiiiisimo por descubrir no disminuyó apenas nada y eso, unido a mi permanente sentimiento de "me estoy perdiendo algo", es una bola de acero encadenada a mi tobillo que arrastro en los planes de fin de semana que se dejan hacer, las veces que conseguimos aplacar el cansancio.

En Barcelona se puede pasear por una calle comercial una vez a la semana y descubrir que las tiendas se renuevan a un ritmo feroz y perderse en la vorágine hasta dudar sobre tu velocidad de asimilación de los cambios, y perder la noción del tiempo sin darte cuenta de que te empuja por detrás. Hay calles donde siempre se percibe una combinación extraña entre rebajas, navidades y manifestaciones varias porque el flujo de gente es interminable día y noche, increíblemente constante y también agotador. Pero aún así, es posible caminar y obviar el tumulto para detenerse sólo a observar detalles, que los hay y a montones. Las fachadas de los edificios son algo espectacular y no dejan de sorprenderme. Ninguna es igual a la otra y, a su vez, combinan perfectamente en barrios que lo admiten todo. Tienen molduras, grabados, pinturas, ladrillos y figuras decorativas extravagantes fruto de mentes tan brillantemente creativas como dispares, pero todo parece llevarse bien.





Y como las perritas guapas que vienen de ciudad-pequeña-casi-pueblo nunca lo habían visto, aprovechamos la circunstancia de que pueden viajar en tren, para darles un poco de mundo y algo con lo qué presumir en el parque contando que visitaron la Ciudad Condal. 

jueves, 7 de noviembre de 2013

La madre

Cuando llevas mucho sin escribir en el blog, te topas a cada paso con historias cotidianas que te hacen pensar en redactar una entrada. Si siguiera esa pauta, la de hoy sería una dedicada a una compañera de trabajo joven, lindísima y simpática que se sentía triste.

Con sólo 27 años me contó que hoy se cumplían catorce desde que perdió a su madre. Nos encontramos en el pasillo donde nos detuvimos para saludarnos y me confesó que, como se trataba de un aniversario muy especial, había concertado una cita con una doctora que le hace las veces de confidente, para poder volcar en alguien escuchante una avalancha de litros de melancolía.

Fueron apenas cinco minutos los que charlamos de un tema que ya habíamos comentado antes, pero esta vez fue diferente. Tenía los ojos cristalinos y las emociones a flor de piel. Me detuvo para enseñarme un diario con fotos y narraciones de sus sentimientos más hondos, un cuaderno con adornos donde ejercita como aliviar la pena y que le sirve de jarabe para el alma en los momentos en que no puede contener el dolor. En las fotos su madre se veía bien joven. Cuarenta y dos, dijo ella.

Entre todo lo que había escrito me llamó la atención una lista de cosas que no sabía sobre ella y que fue conociendo al hacerse mayor. La letra era grande y redonda, clara como las explicaciones de alguien que busca ser comprendido. Había recopilaciones de recuerdos, de momentos felices y de imágenes imborrables. A medida que pasaba las páginas los ojos se le inundaban hasta casi llenarse, igualito que un torrente a punto de desbordar. Resumió su pena en cuatro frases. No filtró sus sentimientos ni falta que hizo. Su franqueza fue tan sumamente transparente que me dieron ganas de suplantar por un momento a aquella pobre mujer y abrigarla para que no se sintiera así.

Por eso, por todo lo que me perdí, mi objetivo en la vida es ser madre, dijo, para completar algo que quedó inacabado. Y así me dejó ir, con el corazón arrugado pensando en cómo de intensos debieron ser esos años y cómo de grandes las preguntas que se hace sobre lo que pudo ser y no fue.

jueves, 17 de octubre de 2013

Dudas más que razonables

¿Por qué la canción que te gusta nunca sale en la radio y cuando la escuchas en el MP3 (ó 4) te cansa? ¿Por qué acabo de poner en evidencia mi grado de intecnologicidad? (=sustantivación del hecho de quedarse atrás en el arte de estar al día en tecnología).
¿Qué tipo de personas pelan las patatas con cuchillo y cuáles con pelador? ¿quién no tiene una madre que le dice: "les estás sacando la mitad... dejáme que las pelo yo"?
¿Por qué guardamos las bolsitas de ketchup que nos sobran de las hamburguesas y se quedan a vivir en la nevera 3 ó 4 años más allá de su caducidad?
¿Cuántas veces hay que tocar el timbre si a la primera no abren la puerta?

¿Por qué a los vecinos se les oye muchísimo a través de las paredes y en las reuniones de comunidad nadie escucha a nadie?
¿Por qué cuando uno se acuesta tarde, amanece más temprano?
¿A qué edad uno se olvida de cómo se hace una división?
¿Por qué cuando escribes tu opinión sobre una película en tu blog y luego lees otra crítica sobre la misma en otro, la tuya parece las contraindicaciones del Frenadol? 
¿Por qué es tan difícil separar bien la ropa por colores antes de lavar? ¿Cuántas categorías existen? (blanco, clarito, no tan clarito, negro, oscuro casi negro, colores, rojo solo, rojo y derivados...).
¿Cuántas veces tenés que escribir en el blog para que la gente tenga curiosidad de leerte todos los días? :-)

¿Por qué no me hago fologuer, follogüer, follwower.... seguidora de este tipo???




domingo, 13 de octubre de 2013

Aquel sueño era posible

Hoy escuché la historia de Riace por la radio y me pareció la mejor manera de intentar aliviar el dolor de la tragedia de toda aquella gente que muríó ahogada sólo a menos de un kilómetro de Lampedusa, justo antes de tocar el cielo con los dedos. Eso con los que todos soñaban, existe.


Rollo Google, pero no

En este momento, todo mi despligue de creatividad está en decidir si me hago la raya del pelo a la izquierda o a la derecha. Por si están deseando hacerlo y no saben cómo, la mejor manera de matar la creatividad es trabajar para una multinacional. Sí, de esas que la gente piensa que es rollo Google pero no. 

Tengo la necesidad de pararme a pensar qué quiero hacer, cuál será mi próximo proyecto, pero no puedo porque mi mente sólo sirve para producir respuestas programadas a ordenes recibidas. Funciono como una máquina todo el día y, cuando llega la noche, abro los ojos y la mente y me doy cuenta de que me quedan escasos minutos para acabar la energía que tenía para toda la jornada. Antes de reaccionar, estoy ya pensando en desconectar, dormir profundamente y a empezar otra vez.

Para lo único que me queda tiempo mental es para detenerme todos los días a reflexionar por qué demonios  uno tiene que dedicar todo su potencial a ejecutar acciones predeterminadas por personas que funcionan y hacen funcionar según principios que están en las antípodas de aquello en lo que uno cree. Porque la motivación brilla por su ausencia, pero la posibilidad de reprimenda sobrevuela el ambiente cada minuto esperando la oportunidad de clavar sus garras en una espalda inocente.

A lo largo de mis casi ¿20? años de distintas y muy variadas experiencias profesionales, debo reconocer que aquellas en la que me sentí cómoda y a gusto, donde no me pesó madrugar, trabajar de más, asumir responsabilidades propias y ajenas ni hacer esfuerzos para dar soluciones, fue en las que sentí que podía permitirme el lujo de ser yo. Donde ser uno mismo no estaba penalizado ni restringido, donde no se esperaba que intrepretaras un papel sino que ofrecieras aquello que sabes hacer de la manera más generosa y responsable posible. Las empresas que matan el yo, matan la motivación, la iniciativa yaniquilan las personalidades. No invitan a que te involucres ni que estés dispuesto a ofrecer nada.

Durante mi paso por múltiples trabajos en distintos lugares tuve la oportunidad de reirme a carcajadas hasta llorar, de tomar café con croissant mientras comentaba el Hola, de prestarme ropa y que me prestaran, de proponer una celebración y de que me la propusieran, de planear fiestas sorpresa, fiestas de despedida, de bienvenida, de espera de bebés, de proximidad de bodas, de dar y pedir recetas de bizcochos de chocolate, de disfrazarme con peluca para carnaval, de inventar un baile y hasta de casi casi de cocinar. Y todo eso y mucho más, ocurría mientras todas y cada una de las personas cómplices de estas actividades y yo cumplíamos con nuestro cometido de forma inmensamente más eficaz que si la sombra del halcón carroñero planeara sobre nuestras cabezas.

Creo en la motivación, en el estímulo y en el premio. Creo que lo mejor que pueden hacer las personas que tienen encomendado gestionar el personal es apoyar y guiar, pero nunca hacer sentir que ser tú (vos) te puede perjudicar.

Ahora más que nunca quiero leer, quiero charlar, quiero plantar, quiero coser, quiero escribir y quiero pensar. Pero sobre todo me gustaría cocinar otra vez la salsa en la que siento que flotan cómodamente los ingredientes de lo que soy y lo que quiero hacer.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Fantasía i(realidad)

En cuestiones de gustos cinéfilos tengo una línea más o menos definida y es bastante normal. Me gustan las historias sencillas, reales, creíbles, cotidianas y en versión original. Esa es la norma y no es nada original. También tengo claro lo que no me gusta: no soporto las películas bélicas ni la ciencia ficción. Eso que quede clarito porque debo ser la única persona que conozco ¿? que salió del cine al primer cuarto de película de "El señor de los anillos" y más de uno estuvo a punto de lanzárseme a la yugular al confesar tremendo atrevimiento.
Ahora eso sí, hay excepciones algo incomprensibles que no sé si debería airear así con tanta despreocupación: adoro las películas de Navidad por muy malas que sean, me encanta 007 por muy absolutamente inverosímil que resulte y, ésta última mucho más confesable, soy muy fan de Amelie. Mucho. No creo que se pueda hacer algo tan original y tan trascendental sin serlo en mucho tiempo, y si se hiciera díría que es una barata imitación.
Debo reconocer que Amelie me reconcilió con la fantasía, otro de esos géneros que estaban en la columna del NO. Amelie me hizo querer convertirme en dibujante, en escritora de cuentos infantiles y en coleccionista de extravagancias todo a la vez. Nada de eso pasó, claro está, pero sí se me abrió el apetito de irrealidad, de colorido carnavalesco, de fábula onírica y de historietas mágicas, aunque esto resultó tener una contraindicación: la ingenuidad. Este tipo de películas te convierte en un alma ingenua, hambrienta de divagar, de creer en irrealidades y de volver a jugar. La consecuencia es que ahora ves un poquito de color y te dejás llevar como hoja que arrastra el viento. Por ejemplo, el otro día sumergida en mi inocencia quise creer que en esta película vivían las historias parientes de la francesa conmovedora del flequillo:



Pero, aunque a primera vista me fascinó, caí presa de mi propia trampa y al final volví a las dos tazas de realidad.
Nada más conocerla me entró la urgencia y quise correr a verla. Averigüé dónde la daban y ahí que te digo que salimos veloces a ver qué tanto de este trailer ofrecía el resto.
Desde luego lo primero que hay que ser para que te gusten este tipo de películas es entusiasta, sin eso que el último apague la luz. Pero si ustedes son un poquito como yo, en la primera parte no podrán dejar de sonreir como si de las comisuras les hubieran atado un hilo tirante a cada oreja. Lindísima la sensación. El colorido, la imaginación, el disparate y la originalidad. 
Sólo les digo una cosa, no vayan con expectativas. Si quieren volver a la infancia por unos minutos y quedarse nada más que con eso sin pretender más, véanla. Eso sí, no me pidan explicaciones cuando se desinfle la cosa a mitad de película y quieran volver al principio para sentirse en la infancia sin estarlo eh. Avisados quedan.

jueves, 3 de octubre de 2013

Hoy quiero ser...


...estilosa con los tacones puestos y descalza aún más.
...empática para ¿entender? a una jefa que de empatía no sabe nada.
...ingeniosa para inventarme un emprendimiento que me lleve a trabajar en lo que me gusta.
...biónica-cibernética para teletransportarme y pasar un rato con mi sobri y otro con mi hermana la "fgancesa".
...delgadita para ponerme un vestido con cintura y despreocupada para ponerme otro bien suelto.
...sabia para disfrutar de todo sin preocuparme de nada.
...centrada para no estresarme con cosas que mañana serán insignificantes.
...divertida para hacer reir a los demás.
...curiosa para no dejar de aprender.
...rara para no dejar de sorprender.
...creativa para poder pensar en crear.
...libre para poder descansar.



y mañana quiero ser todo ésto y mucho más.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Informe semanal o semana informal

Esta semana, mientras no me volvía la inspiración para escribir (a la que extraño mucho, casi tanto como al tiempo libre que me la daba), hice muchas otras cosas:

* Descubrir que las sábanas que tengo sí se ajustaban al sofá cama que compré para mis visitas VIP el fin de semana (gracias hija de mi abuelo, gracias hijo de mi abuela, y gracias mamá de mis primos ;-)
* Hacer dos clases de yoga rozando mi objetivo personal de llegar a tres.
* Asistir a un taller de meditación que ratificó mi incapacidad para liberar la mente y me reconcilió con esa idea.
* Decidir dar mi coche en adopción como venganza por haberme obligado a entablar una relación habitual con el mecánico.
* Plantar una hoja de laurel con raíz, con la esperanza de convertirla en árbol.
* Lavar la cara color oso pardo a una perrita que por arte de magia hizo desaparecer un hueso que al día siguiente rescató con toda esa misma cara del fondo de una de mis macetas. 
* Hablar audiovisualmente via ondas cibernéticas con mi sobrina, la princesa.
* Tomar prestado de la biblioteca un libro que miro de reojo esperando que no sea autoayuda, bajo amenaza de devolverlo rapidito, sólo para ver si descubro mi "Elemento" (by Ken Robinson).
* Sobrevolar algunos blogs en busca de cosas interesantes, prácticas, novedosas y, sobre todo, inspiradoras... para envidiarlo todo.
* Agradecer las cosas hechas con cariño.
* Criticar las hechas sin.
* Intentar volver a la infancia paseando en bicicleta.
* Comprobar, una vez más, que la rodilla no se arregla sólo con esperar.
* Soñar que me obligaban a comer carne (=pesadillar).

* Explicar ejercicios de inglés y sentir que ésa es mi salsa (elemento?).
* Investigar para explicar.
* Leer antes de dormir.
* Dormir antes de leer.
* Manifestarme por solidaridad. 
* Planear hacer muchas más cosas de las que sé que voy a cumplir.
* Volver a intentar volver a la bendita rutina del blog (volver-intentar-volver-llegar?).


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