Otras veces ya les mostré cosas lindas que hace Elephantine. Esta vez es una receta sencilla que uno puede casi improvisar un día de esos en que caen visitas sorpresa.
No sólo la receta es tentadora sino que el video es precioso por su sencillez y ese halo casi blanco que lo inunda todo y hace que todos parezcamos nórdicos ;-)
El video ACÁ.
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jueves, 25 de abril de 2013
lunes, 17 de septiembre de 2012
Una vez más, me declaro fan
Desafortunadamente a mí no se me habría ocurrido mejor manera de explicar cómo es el fin del verano (porque si así fuera ahora estaría bebiendo de la fuente de la gloria literaria). Afortunadamente tenemos a Falsarius para estas cosas... y para enseñarnos a comer bien sin dejarnos el lomo en el esfuerzo. Además de ser fan suya, lo soy también del bacalao y del hummus. Más completita, esta entrada, no podía ser.
Preparación: volcamos el contenido de nuestro
envase de humus en un bol, le añadimos cebolla muy picada, un poco de zumo de limón
y mezclamos bien. Lo reservamos. Cortamos el bacalao que tendremos descongelado
(yo he aprovechado una pieza que me había sobrado de otra receta) en unos tacos
no muy grandes. Ponemos la sartén al fuego con un poco de aceite y ponemos un
par de dientes de ajo cortados en lonchas. Cuando empiecen a coger color, le
ponemos un poco de pimentón picante, removemos rápido, añadimos el bacalao y lo
salteamos muy poquito tiempo (se hace enseguida). Ahora sólo queda servir en el
plato. Una montañita de humus preparado como base y el bacalao con ajo y
pimentón por encima. Rematamos con un poco de pimentón picante, un hilillo de
aceite rico y un poquito de perejil.
El enlace, acá.
El verano se acaba y cuando miras al cielo ves bandadas de
gambas en gabardina emigrando a los trópicos, a esos paraísos soñados donde el
sol del estío nunca se pone. Al mismo lugar hacia el que corren chulillas las
sardinas en plateadas manadas, cruzando el mar de hierba de los fondos de
algas, sin saber aún que al final del viaje siempre hay un gordo esperando a
comernos.Ves secarse los arroyos de cerveza, ya sólo un rastro de espumilla
que vuela el aire, y dejan de manar las frescas fuentes de tinto de verano.
Sopla en el chiringuito un viento frío que lo desmonta tabla a tabla, mesa a
mesa y se lleva lejos su tintineo de monedas, su tablón de las comandas y la
rumba insensata de sus altavoces. Se marchan veloces en sus negras motos
antiguas los mejillones, carga el pulpo sus maletas, una en cada uno de sus
ocho brazos, camino de la estación, esquivando a la ensaladilla rusa que va más
despacio, temerosa de perder alguno de sus ingredientes. Se vuelven al pueblo
los tomates, las lechugas y los pimientos, y llora una cebolla con el corazón
roto por un vinagre jerezano y calavera, que la había olvidado ya antes del
último aliño. Es septiembre y la luz se recoge pronto por las tardes, cansada
de brillos, de destellos, de estirar y estirar la alfombra del día. Es
septiembre y se llenan de pañuelos blancos las estaciones del tren de la
tristeza. Colgamos el moreno de su percha en los armarios y al mudar de piel
surge, inevitable y frío, el blanco fantasma de nuestro pelaje de invierno.
Reptan por las dunas las últimas lagartijas recogiendo los besos de amor que
quedaron perdidos en la arena. Picotean las gaviotas las migajas de risas
infantiles que la marea baja deja al descubierto. Abren el grifo del agua fría
en la bañera del mar, y lo dejan correr. Finalmente llueve, y las gotas sobre
la arena germinan en la playa los brotes multicolores de las futuras
sombrillas, que aún tardarán casi un año en crecer. Es septiembre. Qué pereza.
Ingredientes: 1 envase de hummus marca Simply del Mercadona
(sección refrigerados), 1 paquete de bacalao congelado desalado (el mío de
Dimar), cebolla, ajo, limón, aceite de oliva virgen extra, pimentón picante y perejil.
El enlace, acá.
lunes, 18 de junio de 2012
Panna cotta no, Blanca Cotta
Cuando yo era chica, los domingos mi papá compraba el diario Clarín que venía con la revista suplemento. Evidentemente aquél papel impreso en blanco y negro con fotos de hombres serios y anuncios fatalistas no me interesaba ni un poquito, pero la portada del dominical con su papel mate colorido con imágenes de señoras bien vestidas, casas bien amuebladas o recetas bien cocinadas sí que tenía su atractivo.
Había secciones de todo tipo pero una en particular que nos resultaba especialmente interesante. Era la sección de recetas de Blanca Cotta. Y acá es donde las lectoras argentinas asienten con la cabeza y sonríen porque allá es archiconocida. Las españolas o de otros lares posiblemente se queden igual. Si ése es SU caso (sí, de Usted) no pierda la oportunidad de conocer sus recetas y, sobre todo, de leerlas porque la manera en que están redactadas engancha.
Las recetas son sencillas y, una cosa les digo: siempre salen bien. Es como si vinieran con un sellito de garantía. La lectura es amenísima y dan ganas de leerla sólo porque sí, aunque no nos guste cocinar. Y además esta señora, que es polifacética, ilustra de maravilla cada cosa que escribe. Casi siempre en sus recetas hay algún dibujito de una cocinera divertida "entre ollas y sartenes" (que es como se llamaba su sección en Clarín).
Esta mujer con cara de buena gente es maestra y profesora de Letras, cocinera, humorista gráfica, periodista y guionista de televisión entre otras muchas cosas. Quizás si fuera más joven, además tendría un blog.
Hoy, en un blog de cocina hecho en conjunto por cuatro blogs distintos unidos por su admiración a esta señora entrañable, encontré una receta espectacular. Sí, la de la foto de más abajo. Que realmente es del blog y no de Blanca (la foto digo, la receta sí). Me pareció buenísima para hacer y una excusa ideal para contarles sobre esta mujer que tenía encandiladas a todas las amas de casa con alma cocinil del país.
Si navegan por ahí van a ver que hay montones de recetas suyas en la web y si se animan a probarlas van a ver qué ricas. Yo tengo guardada en un plastiquito una que no falla de pasta frola de dulce de leche (y que admite variantes porque la masa la usé para muchas otras tortas que no eran exactamente ésa y quedó perfecta siempre).
Si después de todo ésto quieren conocerla, vean ésto, y si quieren hacer algo rico y quedar genial la próxima vez que el embajador las invite a cenar, lleven ésto.
Había secciones de todo tipo pero una en particular que nos resultaba especialmente interesante. Era la sección de recetas de Blanca Cotta. Y acá es donde las lectoras argentinas asienten con la cabeza y sonríen porque allá es archiconocida. Las españolas o de otros lares posiblemente se queden igual. Si ése es SU caso (sí, de Usted) no pierda la oportunidad de conocer sus recetas y, sobre todo, de leerlas porque la manera en que están redactadas engancha.
Las recetas son sencillas y, una cosa les digo: siempre salen bien. Es como si vinieran con un sellito de garantía. La lectura es amenísima y dan ganas de leerla sólo porque sí, aunque no nos guste cocinar. Y además esta señora, que es polifacética, ilustra de maravilla cada cosa que escribe. Casi siempre en sus recetas hay algún dibujito de una cocinera divertida "entre ollas y sartenes" (que es como se llamaba su sección en Clarín).
Esta mujer con cara de buena gente es maestra y profesora de Letras, cocinera, humorista gráfica, periodista y guionista de televisión entre otras muchas cosas. Quizás si fuera más joven, además tendría un blog.
Hoy, en un blog de cocina hecho en conjunto por cuatro blogs distintos unidos por su admiración a esta señora entrañable, encontré una receta espectacular. Sí, la de la foto de más abajo. Que realmente es del blog y no de Blanca (la foto digo, la receta sí). Me pareció buenísima para hacer y una excusa ideal para contarles sobre esta mujer que tenía encandiladas a todas las amas de casa con alma cocinil del país.
Si navegan por ahí van a ver que hay montones de recetas suyas en la web y si se animan a probarlas van a ver qué ricas. Yo tengo guardada en un plastiquito una que no falla de pasta frola de dulce de leche (y que admite variantes porque la masa la usé para muchas otras tortas que no eran exactamente ésa y quedó perfecta siempre).
Si después de todo ésto quieren conocerla, vean ésto, y si quieren hacer algo rico y quedar genial la próxima vez que el embajador las invite a cenar, lleven ésto.
Publicado por
Mariana
Etiquetas:
alimentación,
blog cocina,
blogueras,
comunicar,
Recetas
3 comentarios:
jueves, 31 de mayo de 2012
Para todo evento que se precie
Aunque no soy nada golosa, me encantan las tartas de manzana. Y creo que, en general, gustan a todo el mundo, por eso además de ricas son muy útiles para impresionar al personal (objetivo primordial de una cocinera). Te invitan a cenar y llevás una y cuando la descubrís, todo el mundo dice: "Ooohhhh..." ... así que; satisfacción total.
Una de mis máximas es que para ser buena repostera (o para que la gente crea que lo sos) hay que saber hacer una buena tarta de manzana, de queso o de chocolate... son tres garantías de éxito en eventos socio-culinarios, o sea todos los eventos (porque todo acontecimiento que se precie incluye algo de picoteo).
Ésta no la hice yo... si así fuera estaría encantada con el video tan lindo que me salió, pero no es el caso. A lo mejor un día me animo y lo hago con mi 'especialidad', el Apfelstreusel ('aperestroika', para los amigos).
No sólo me gusta la receta sino la manera en que está explicado, los colores del video y la musiquita.
Ahora piensen ¿no les dan ganas de salir corriendo del trabajo, mudarse hoy mismo a una casa de campo, ir a buscar los huevos de las gallinas del corral y ponerse a hornear como locos?
Miren, miren acá.

NOTA: El video está colgado en vimeo, donde hay cosas preciosas que vale la pena ver, pero todavía no sé cómo cargar los videos directamente en blogger.. ¿alguien sabe?
Una de mis máximas es que para ser buena repostera (o para que la gente crea que lo sos) hay que saber hacer una buena tarta de manzana, de queso o de chocolate... son tres garantías de éxito en eventos socio-culinarios, o sea todos los eventos (porque todo acontecimiento que se precie incluye algo de picoteo).
Ésta no la hice yo... si así fuera estaría encantada con el video tan lindo que me salió, pero no es el caso. A lo mejor un día me animo y lo hago con mi 'especialidad', el Apfelstreusel ('aperestroika', para los amigos).
No sólo me gusta la receta sino la manera en que está explicado, los colores del video y la musiquita.
Ahora piensen ¿no les dan ganas de salir corriendo del trabajo, mudarse hoy mismo a una casa de campo, ir a buscar los huevos de las gallinas del corral y ponerse a hornear como locos?
Miren, miren acá.
NOTA: El video está colgado en vimeo, donde hay cosas preciosas que vale la pena ver, pero todavía no sé cómo cargar los videos directamente en blogger.. ¿alguien sabe?
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