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martes, 4 de junio de 2013

Bricolaje de primera por consanguinidad


Para inspirarse y encontrar cosas lindas con la que decorar, una siempre mira blogs, revistas o recoge consejos o ideas de las amigas. Después, se va a Ikea o a cualquier otro sitio donde comprar todas esas cosas maravillosas y se las trae puestas o listas para desplegar sus encantos en el mejor lugar de la casa. Bahhh... demasiado simple... Así no tiene gracia.

Yo recientemente, paseando cerca de casa, me encontré un palet desamparado que alguien había abandonado en una esquina y decidí darle un hogar. El mío. Durante días estuvo en un rincón a la espera de inspiración y, poco a poco, poniendo a prueba su utilidad y jugándose la permanencia, fue pasando por diversas fases y funciones: puf rustiquísimo, somier de láminas para perritas felices, base artesana para composición de macetas, etc... 

Al cabo de unos días, inspirada en genialidades de otras personas, decidí convertirlo en mesa de salón (de esas que las argentinas llamamos "ratona"). Pero debo decir que eso de "decidí" no llevaba implícita la ejecución bricolagística,  por tanto en consecuencia presenté, con gran entusiasmo, la idea a mi adorado padre que siempre (absolutamente siempre) encuentra la manera de materializar mis deseos decoratorios (y muchos otros más) ;-), y rápidamente maquinó el diseño completo.

Después de semejante creación no podía dejar de dedicarle esta entrada, así que acá pueden ver el proceso y el resultado. 



¿Qué tal? ... Y después él se ríe cuando le digo que es una mezcla al 50% de Felipe González y Harrison Ford... ya quisieran ambos tener estas habilidades manuales y encima ese porte...

Si alguien pidiera una mesa según sus deseos, se pediría ésta... y si diseñara un padre a medida, también sería éste. Miren que suerte tengo que yo tengo los dos.




Para compensar el esfuerzo y agradecer el entusiasmo después nos fuimos de paseo y nos tomamos cafés y tartitas en este sitio tan lindo.

martes, 25 de septiembre de 2012

La casa astral

Por lo general, las casas son una especie de chivato-horóscopo que revelan las características de la personalidad de sus moradores.

Seamos un poquito meteretes. ¿O no les da curiosidad ver dónde viven los demás y adivinar qué albergan como tesoros? Todos tenemos compañeros de trabajo, conocidos, vecinos y familiares lejanos que nos morimos de ganas de interpelar a través de la interpretación un poco esotérica de sus viviendas.

Esta casa la encontré en un blog sueco y las fotos me parecen preciosas, pero al margen de eso, presté atención a una serie de detalles bien curiosos. Mirando pensé que no sería demasiado difícil hacer un análisis un poco libre de la personalidad de sus dueños. 


Acá, el Eduardo Manostijeras de la estantería (tuvieron una infancia inolvidable o son unos frikis que toman como mitos a los seres raros del panorama cinematográfico para desmarcarse y ser de lo más originales).

En ésta, la simpleza de las lámparas de la cocina. Pensar que explicado con pocas palabras nos parecería una cutrez y miren qué genial queda (no les interesa ostentar, usan su ingenio para transformar su afán ahorrador en una virtud bien piola).

Acá los protagonistas de La Novia Cadáver encima del radiador... ¿no son geniales? (ven toditas las pelis de Burton -otro genio-friki-rompedor que se resiste a crecer-).

En ésta, el cuadro en blanco y negro del salón que es una especie de pavo posando y que sale en la película Amelie (está clarísimo que dan valor supremo a la imaginación y la creatividad por encima de otras cosas).

En la habitación, esos zapatos colgados del palo de la cortina que no entiendo muy bien... ;-) (acá no sé  interpretar... se les quedaron enganchados en el salto del tigre?)

Acá el superhéroe de la estantería como vigilando y los envases de caramelitos ahí arriba todos en fila (golosos como nadie que necesitan urgente una visita al dentista...).

En este rincón, los tubos por el techo que cualquiera nos esmeraríamos por esconder, bien a la vista y sin entorpecer la imagen en absoluto (volvemos a la virtud del ingenio del ahorrador -de dinero y de problemas).

Ahora cada vez que dejen entrar a alguien en sus casas siempre habrá la sospecha de que les están elaborando la carta astral.

martes, 24 de enero de 2012

Juicios rápidos

pinterest
Si nos ponemos a confesar, veremos que casi a todas (sí, este post es casi exclusivamente femenino) nos va a costar reconocer que no podemos dejar de observar con lupa todos los detalles cuando vamos de visita a una casa en la que no estuvimos antes y, mucho más aún, admitir que arremetemos alegremente sacando conclusiones a la ligera. La curiosidad es muy positiva cuando se trata de saciar inquietudes y de aprender, pero en estos casos es descaradamente entrometida. Lo de husmear en la intimidad de otros es algo atractivo a lo que no nos podemos resistir. Ir por primera vez a casa de alguien que conocemos lo suficiente como para que nos invite pero no tanto como para haber estado antes, resulta parecido a una misión de servicios especiales. Entramos como Indiana Jones en la jungla dispuestas a examinarlo todo con el ojo biónico del enemigo de Terminator. Eso sí, siempre desde el cariño. Ese mismo cariño que nos hace escudriñar cada rincón con vista de rayo láser y sacar conclusiones algo precipitadas, si cabe. Y si no, analicemos en profundidad:

- Nada más entrar: el olor.
Huele a fresco: Ella (somos más implacables con las moradoras femeninas porque dan más juego: una injusticia pura) abrió las ventanas para ventilar porque quiere dar buena impresión si llega alguien sin avisar. Que su casa oliera a encierro sería una tragedia. Le damos un voto inicial de confianza y esperamos poder juzgarla en el próximo ambiente.
Huele a encierro: Llegamos a la vez y abre la puerta a la velocidad de un rayo dejándote kilómetros atrás para llegar despavorida a la ventana y enciende una vela perfumada dando explicaciones: Posiblemente diga que no ve telenovelas pero lo haga a escondidas y le fastidia que la critiquen.

- El recibidor: primera impresión.
Hay un perchero con una pamela sólo por decoración y un pañuelo de flores púrpura que no se usa: es amable pero se reserva para momentos mejores, no disfruta del presente, siempre espera lo que está por llegar. Debería pintarse las uñas con purpurina de vez en cuando.
Hay revistas apiladas de mala manera y unas zapatillas de andar por casa: es espontánea, un poco indisciplinada y no pierde oportunidad de pasárselo bomba.

- La cocina (esa gran fuente de inspiración para la crítica despiadada):
Tiene una mesa con una sola silla: ha perdido la esperanza.
Tiene cuatro sillas y un frutero con plátanos: todo el mundo es bienvenido y los atenderá sin protocolo.
La nevera está llena de verduras y frutas frescas, un tetra brick de leche de soja y queso blanco light: se cuida la piel, quizás vaya al gimnasio intermitentemente y se ponga mascarilla en el pelo cada tres días pero no pica entre horas ni se compra zapatos de charol.
Hay mayonesa, kétchup, un paquete de galletas de chocolate abierto, aceitunas con envinagrados, una botella de vino blanco y queso ‘Caprice de Dieux’: sabe improvisar, le gusta quedar en bares ruidosos y la buena vida sin complicaciones.
Tiene un táper que contiene una especie de terciopelo verde y un tomate mustio: no tiene pretensiones caras, no está entre sus aspiraciones convertirse en la anfitriona del año y lo más probable es que no tenga alfombras porque prefiere leer lo último de Haruki Murakami en lugar de pasar la aspiradora.
En la despensa hay curry, guindilla, tomillo y especias hindúes: es aventurera y curiosa, quiere aprender japonés por su cuenta pero al final abandona después del cuatro fascículo porque encontró una colección de ‘pareos del mundo’ que le fascinó.

- En el salón:
Hay un sofá cómodo, unas mantas de pelo largo, almohadones y una alfombra mullida: se engancha fácilmente a las series de 500 capítulos y no va de botellón a menos que sea estrictamente necesario.
El sofá es de piel blanca, hay unos estores blanco-roto inmaculados y un lirio blanco en un florero transparente con piedritas plateadas: a menos que seas el fotógrafo de El Mueble, ya podés salir por donde entraste porque que no merendarás churros con chocolate sobre la mesa de diseño.
Tiene fotos de su boda a tamaño natural y algún recuerdo de comunión con ribetes dorados: No te olvides de cerrar la puerta al salir. Réquiem por el glamour y todos sus derivados.
Deja las cortinas abiertas para que se vea la maravillosa flora multicolor del patio y alguna jaula decorativa sin pajarito: es optimista, extrovertida y posiblemente tome sol en la terraza con un daiquiri en una mano y la Cosmopolitan en la otra.
Tiene estanterías con libros desordenados y apilados porque ya no caben: es apasionada, soñadora y quizás un día, en un arrebato de culpabilidad, se apunte al gimnasio pero acabará charlando con el portero sobre la última novela de Matilde Asensi y, en el camino de vuelta a casa, comprará bombones sin un ápice de remordimiento.

- La habitación (oportunidad de salvar el pellejo):
Su cama es gigante y tiene un edredón de flores rosadas: es romántica y a veces un poco ilusa pero vive alegre tomando té de jazmín con galletas de canela por las tardes.
Tiene una colcha con tonos wengué: sus ligues son esporádicos y se van antes de desayunar. Lee la parte salmón del periódico para controlar su modesta inversión en una empresa vanguardista.

-El baño (otra inagotable fuente de información):
Tiene un sérum que cuesta medio sueldo: está obsesionada con su imagen y odia a Angelina por solidaridad con Jennifer.
Usa cremas de elementos naturales como avena, almendra, aceite de oliva, argán o cualquier otra que empiece con A: es honesta, amante de los animales y cuando quiere difundir su filosofía de vida en busca de adeptos todos miran hacia otro lado.
Guarda los champus en miniatura de los hoteles sin usar: disfruta de la vida pero se impone límites. Necesita hacer yoga, liberarse de tensión y comer más brownie.
Tiene flores frescas en un jarrón de cristal: es previsora, ordenada y no quería parecerse a su madre pero al final son dos gotas de agua.
Hay un rollo de papel higiénico de respuesto: es considerada, buena anfitriona y se rió mucho con la película “Y entonces llegó ella” pero alucinó.

Ahora analicen qué tipo de persona son ustedes y cómo son las casas de sus amigas… uuuuhhhhhh… da miedo ¿no? 

pinterest

domingo, 30 de octubre de 2011

Los colores en paños menores

Vivo a 10 minutos de la ciudad y si salgo caminando cámara en mano, en menos de 5 minutos puedo ver todo ésto:


















¿No tengo una suerte inmensa? ... ¿Cuántos colores de la naturaleza fueron capaces de contar?
Que no se nos pasen desapercibidos.
Y les cuento un secreto: me fui a dar el paseo ¡en pijama!

jueves, 29 de septiembre de 2011

Blanco

A estas alturas ya pensaba que el blog necesitaba un cambio de imagen. Ya saben: un "make over". ¿Qué les parece?
Es que normalmente me aburro bastante rápido de la forma en que uno dispone las cosas. En casa me pasa lo mismo y viviría cambiando permanentemente la decoración. Cuando acabo por un sitio ya me dan ganas de volver a empezar por el principio, pero como dice mi amiga Manolita, ahora mismo tengo una especie de "bloqueo del decorador". Por eso para inspirarme continúo mirando blogs o webs de gente más creativa y "desbloqueada" a quienes parece que las ideas y el buen gusto les fluyen como el agua en una cascada.



Éste es bien llamativo por varios motivos... a lo mejor me lo parece a mí porque noto que acabo de entrar en mi época "white"... Sí, tipo nórdico, donde todo es muy clarito o pastel. Lo pintaría todo de blanco, cortinas blancas, cubrecamas blancos, suelos... todo. Mucha luz, espacio, pocas cosas, pocos trastos de esos que entorpecen la vista ¿No les parece que ese tipo de ambientes son más relajantes y más limpios?

Después de vagar un poco por 79ideas seguro que piensan como yo. ¡Ah! y no se pierdan la sección blogroll que es donde, a su vez, se recomiendan muchas otras páginas llenas de cositas lindas para mirar.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Día 17: En la estantería (on the shelf)

Y las estanterías siempre son un dilema. Ponemos cosas, las desbaratamos cuando buscamos algo, nos resistimos a quitarles el polvo (¡uff, qué trabajo!) y vamos recopilando todo tipo de artículos en ellas. En mi caso, su misión original era la de albergar libros pero, como pueden apreciar, al final sirven para todo, incluso para alojar esas cosas que después buscamos y no encontramos.

Después pretendí crear apartados especiales como "cocina", "idiomas" o "viajes"... pero siempre se infiltran libros de otras categorías y supongo que, en el fondo, lo hago inconscientemente para ver si unos se contagian de los otros y de repente me encuentro con un maravilloso ejemplar de gastronomía típica de Italia escrito en alemán....Y lo mejor de todo es que a veces pasa ;-)

VIAJES & more

COCINA & more
IDIOMAS exclusively


viernes, 24 de junio de 2011

Versalles 'Imperial'


 Hace unos días, cuando ya era consciente de que me había liberado de mis tareas estudiantiles, decidí emprender una serie de tareas domésticas que me estaban esperando desde hacía tiempo. Entre ellas estaban arreglar un poco el jardín (digo 'un poco' porque la parte ruda del tema la delego jiji... y yo me encargo de los detallitos).
Evidentemente, esto se decide en un día pero se ejecuta en varios... es tan entretenido que uno podría estar metiendo las manos en la tierra y separando cada piedrita y cada yuyo (mala hierba) durante horas y ni percatarse del paso del tiempo.
Y, como a todos nos atrae inexplicablemente eso del "antes" y el "después" (lo tengo comprobado: Cambio de look; antes y despues, ¡nos fascina!. Reforma del hogar; antes y después, ¡nos encanta!. Arreglo dental; antes y despues, ¡nos alucina!. Dieta flash; antes y después, uuuuhhhhhh ¡la quiero hacer!), decidí hacer esto a través de fotos con cada tarea que emprenda, porque la satisfacción es máxima cuando uno ve los resultados y los compara con el estado original de las cosas.
La cuestión, que como nosotros tenemos aires de grandeza, ahora nuestras dos parcelitas arregladas del jardín hasta tienen nombre de alto rango: Versalles (de arriba y de abajo para distinguirlos bien cuando nos preguntamos: "¿Regaste Versalles de abajo?" o "¿Sacaste los yuyos de Versalles de arriba?". O eso o les llamábamos "Jardín Imperial" ya que, como dice mi amigo Iñigo, si a algo queremos darle importancia basta que le agreguemos el adjetivo "imperial" después del nombre. Y es cierto que funciona, sea lo que sea...prueben: "casa" o "Casa Imperial", "viaje" o "Viaje Imperial", "cena" o "Cena Imperial"... ¿no suena bárbaro? jajaja...
En fin, que acá les muestro los resultados de mi día entre el verde.

Versalles de arriba
ANTES





DESPUÉS



Versalles de abajo
ANTES



DESPUÉS




Evidentemente los cambios no son todavía espectaculares porque hay que esperar a que crezca lo que plantamos, pero estén atentos porque les contaré la evolución ilustrada con imágenes de frondosidad y ehuberancia jardinera.

jueves, 2 de junio de 2011

Mi rincón de estudio

Y hoy le dedico este espacio a este rincón porque mañana me voy a Barcelona a hacer mis exámenes (casi últimos!!)... y les quería mostrar donde estuve todo este tiempo, donde pasé mis horas y horas...
Éstos son algunos de los libros que me dieron trabajo durante este último curso. Tengo que decir que todos fueron buenas elecciones ya que me resultaron más que entretenidos. El primero es una versión en inglés del libro de Isabel Allende "Cuentos de Eva Luna"... divino. Vale la pena leerlo sea en el idioma que sea. El segundo es un libro en inglés totalmente dedicado a las chicas o mujeres con ganas de sentirse bien y con gusto por las cosas lindas y agradables, con buenos consejos para la vida, con ilustraciones preciosas y con toda una filosofía de vida femenina verdaderamente contagiosa. Y el tercero es un libro en alemán sobre todo lo que hay que saber sobre Italia. Interesantísimo tanto para quienes conozcan el país como para los que todavía no. Cuenta todos los detallitos de esa cultura envidiada por muchas cosas y criticada por otras tantas, pero que no deja indiferente a nadie.

Éste es mi lugar de trabajo. Mi ordenador (computadora), mi teclado, mi calendario mis papeles, mi página de diccionario y foro de inglés on-line y mi tablón de la visión (sí, mío personal. Si vieron la entrada relacionada sabrán lo que es) y mi altavoz donde escucho musiquita o la radio mientras estudio.

Éste es el tablón donde cuelgo mis papeles. Todos esos que me ayudan a seguir el ritmo. Calendarios de entrega, recordatorios, fotos muy queridas, los cupones del sorteo de un viaje (¡que ojalá me toque!), una tarjeta graciosa, folios con reglas de ortografía y gramática y el calendario total de mi carrera en el que voy pintando las asignaturas que ya cursé (verde), las que están en marcha (amarillo) y las que faltan (rojo)... y ¿saben una cosa? Estoy a punto de pintarlas todas de VERDE!!!!!!! Siii... por eso hoy quería mostrarles a todos este rincón, porque se va cerrando esta etapa que dura ya 4 años, que pasaron lentos en algunos momentos pero que, haciendo balance, volaron. A medida que se acerque el final, vamos a ir celebrando... Sepan que ya estoy sembrando hierbabuena para los mojitos de la ¡fiesta!

miércoles, 1 de junio de 2011

Naturaleza doméstica



Si ésto fuera un libro de Ciencias Naturales, pasaríamos del capítulo "Flora doméstica" que exploramos en la "clase" anterior (aunque no en profundidad) y pasaríamos al capítulo de hoy que es la Fauna del entorno. Es que es digno de contar y de ver. 
Nuestra casa está rodeada de verde (verde claro, verde oscuro, verde amarillento, verde violáceo... todos esos verdes con nombre y apellido) y tenemos un lavadero exterior (donde está la lavadora y las cuerdas para colgar la ropa; en mallorquín bugaderia, en inglés laundry... --y ese es el capítulo de lingüística de hoy jiji) donde hay colgados una serie de intrumentos de labranza antigua, sólo por decoración. Bueno, sobre uno de ellos, creo que se llama carraca, una gorrioncita (sí, esa de la foto) construyó su nido y al parecer espera cuatrillizos (nos asomamos con la escalera aprovechando un momento de ausencia de la futura mamá). Sí, cuatro huevitos. La pobre hizo ese nido con un millón de ramitas muy bien entrelazadas y eligió un lugar tranquilo bien a cubierto, resguardado de la lluvia y del viento. Lo que no pensó es que no estaba tan a cubierto de los moradores de la vivienda...

La cuestión es que, si queremos ir limpitos, la ropa la tenemos que lavar, por lo tanto, entrar en el lavadero para poner la lavadora, tender y recoger. Pero cuando esto pasa, la pobre mamá-gorrión sale volando y se posa sobre la rama del árbol más cercano y pía como loca como rogándonos que no toquemos a sus futuros pichones y que salgamos pronto de ahí... ¡Pobre gorriona! Si supiera que, en este último tiempo, redujimos nuestras visitas al mínimo al lavadero para no molestarla. Si supiera que nos encanta que haya construido el nido ahí, que le damos de comer a una gata embarazada que nos espera cada día a la misma hora en la puerta de casa, que nuestras dos perritas viven como la Reina de Saba y Sissí emperatriz, que si pisamos un caracol sin querer le hacemos una ceremonia, que agarramos las arañas con la mano y las sacamos afuera con cuidado (bueno, yo no.. digamos que eso lo delego), que no comemos carne (eso sí que lo hago yo) no tendría miedo y no piaría desesperada para que saliéramos enseguida de su "hogar dulce hogar"...
La cuestión es que todo lo hacemos en una entrada. Poner lavadora, recoger la ropa que ya está seca y agarrar todo lo que necesitemos de ahí. Máximo una vez cada dos días. No podemos estar invadiendo su intimidad cada dos por tres. Si pudiéramos se lo explicaríamos, pero como no para de piar, no nos escucha.
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