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lunes, 6 de enero de 2014

Lo viejo y lo nuevo

Si tenemos en cuenta mi reciente escasa actividad en el blog no sé si tengo derecho a hacer un balance del año, una lista de propósitos o disimular y hacer que no pasa nada por si nadie se había dado cuenta.

Si tengo que hacer un repaso del año que pasó, digamos que la lista sería larga: cambio de residencia, parón en el trabajo habitual,  creación de un nuevo hogar, meses sabáticos, época de tranquilidad, vuelta a la realidad con un trabajo nuevo, máses o menoses en este último y, muy afortunadamente, lo de siempre: familia bien, amigos bien, salud bien y agradecida estoy por todo ello.

Mis primeros meses acá fueron de paz y tranquilidad, de descanso y hasta de búsqueda. Cuando encontré no encontré precisamente lo que buscaba pero digamos que volví al mundo real, lo cual me hizo agradecer una y mil veces los meses que estuve sólo a cargo del hogar, de mi cuerpo, de mi mente, de mis chicas y del amor.

También dejé un poquito lejos las amigas, las hermanas y la familia a los que mucho extraño pero que tengo casi casi al alcance de la mano y a quienes visito a menudo para no sentir que me pierdo cosas importantes de sus vidas.

Este año pasado me convertí en tía de una sobrina absolutamente genial, encontré un trabajo rápido (inaudito hoy en este bendito país) y aún lo mantengo (más inaudito todavía), hice proyectos que aunque aún no están cumplidos alimentan las ganas de proponerse cosas y planear cómo conseguirlas y sustituí el pilates por el yoga para descubrir que el cuerpo lo agradece y la mente también.

Para el próximo me vuelvo a proponer muchas cosas que iré contando si se realizan y que quizás se parezcan a los deseos de mucha gente más, pero también espero:

- No quedarme atrás con la tecnología
- Intentar ser una tía y madrina moderna
- Bienvenir a todo el mundo
- Ser constante en el contacto con los queridos
- Leer todo lo que pueda
- Caminar más
- Pensar menos
- Crear algo nuevo
- Orientar mejor mi futuro o simplemente orientarlo hacia donde quiero ir
- Mandar correo postal
- Aprender, aprender y aprender
- Decidir con más rapidez
...
y más y más y más...

Y también quiero mantener mejor el blog para no desconectarme ¿Cuento con ustedes?

Nuevos entornos

Nuevo hogar

Mudanza

Reencuentro con amigas en lugares fantásticos

Nela cumple 10

Nace Camila

Volvemos de visita

Descubrimos la nueva ciudad

Recibimos las mejores visitas

Conocemos nuevos lugares

Volvemos al hogar

Cuidamos al conjunto inigualable

Despedimos unas cosas y bienvenimos otras



domingo, 17 de noviembre de 2013

Visitar y conocer

La extensión de una ciudad nueva con mucho que ofrecer es inversamente proporcional al tiempo que uno tiene para conocerla. En menos de un año que hace que vivimos acá, la sensación de que aún queda muchíiiiisimo por descubrir no disminuyó apenas nada y eso, unido a mi permanente sentimiento de "me estoy perdiendo algo", es una bola de acero encadenada a mi tobillo que arrastro en los planes de fin de semana que se dejan hacer, las veces que conseguimos aplacar el cansancio.

En Barcelona se puede pasear por una calle comercial una vez a la semana y descubrir que las tiendas se renuevan a un ritmo feroz y perderse en la vorágine hasta dudar sobre tu velocidad de asimilación de los cambios, y perder la noción del tiempo sin darte cuenta de que te empuja por detrás. Hay calles donde siempre se percibe una combinación extraña entre rebajas, navidades y manifestaciones varias porque el flujo de gente es interminable día y noche, increíblemente constante y también agotador. Pero aún así, es posible caminar y obviar el tumulto para detenerse sólo a observar detalles, que los hay y a montones. Las fachadas de los edificios son algo espectacular y no dejan de sorprenderme. Ninguna es igual a la otra y, a su vez, combinan perfectamente en barrios que lo admiten todo. Tienen molduras, grabados, pinturas, ladrillos y figuras decorativas extravagantes fruto de mentes tan brillantemente creativas como dispares, pero todo parece llevarse bien.





Y como las perritas guapas que vienen de ciudad-pequeña-casi-pueblo nunca lo habían visto, aprovechamos la circunstancia de que pueden viajar en tren, para darles un poco de mundo y algo con lo qué presumir en el parque contando que visitaron la Ciudad Condal. 

viernes, 9 de agosto de 2013

Los buenos hábitos no hay que perderlos

Lo que no se puede hacer o más bien queda feo, es tener un blog e ignorarlo porque la indiferencia mata blogs y mata todo.

Les digo una cosa: la vida trabajadora es dura. Bueno, lo que es más duro es no tener tiempo libre para hacer cosas que a una le divierten o entretienen, porque quien tiene un amigo tiene un tesoro y quien tiene tiempo libre también.
Y lo peor es que cuando una no tiene tiempo libre se le ocurren mil quinientos millones de cosas lindas que hacer en ese tiempo que no tiene, como por ejemplo limpiar. Hasta limpiar es lindo cuando no puede hacerse.
¿Ustedes conocen a alguien que se aburra cuando no trabaja? Sí? Bueno, no sé si me conocen pero sepan que yo no soy. Mis seis meses sabáticos fueron un regalo de la naturaleza o de no sé quien que se marcó un detalle bien lindo. Ahora eso quedó atrás y trabajar está muy bien porque dignifica y bla bla bla ...
¿Avances? Acabé con un trabajo extra que me tuvo enrollada casi siete meses, algunos más intensos que otros. Buenísimo acabar porque el eternismo me estaba matando... Felicidad total porque fueron de esas cosas que no había manera de sacarme de encima tipo exámenes finales cuando una se libera por fin.
¿Más? Después de dos meses trabajando me llega una semanita de vacaciones caída del cielo que ya me tiene preocupada porque no va a dar tanto de sí como yo quisiera... Espero volver con el cutis relajado, la piel más bronceada, la sonrisa más marcada y las charlas bien charladas porque a mis amiguitas ahora las tengo lejos y eso sí que es malo de llevar. ¿Ustedes saben cuántas conversaciones se acumulan detrás de la garganta de alguien al cabo de mes y medio o dos? ... puff... ¡un sinnúmero! (con dos nn).
¿Retrocesos? Hace un par de meses que estoy atascada con un libro que empecé y que me privó de leer otros y que casi será el primer libro de la historia que me atreva a abandonar cuando apenas me deben faltar diez páginas. Ayer empecé "El plan infinito" de Isabel Allende y espero que me devuelva al mundo lecturil con energía para seguir con dos o tres que están a la cola esperando a que reactive mi faceta lectora intermitente.
¿En casa? Las plantas ya casi no dan más de sí. El calor fue bien duro casi hasta ahora (divino el tiempo de ayer y hoy con aire fresquito) y hubo varias bajas (aparte de las que se registraron con motivo de mi última ausencia). Ahora ya casi me espero a volver de vacaciones para repoblar el jardín con vegetación varia que adquiera una vez que me asegure de que voy a estar ahí cada día para mimar como corresponde. A cada ser vivo su atención.
¿Propósitos? Escribir más seguido en el blog porque me hace falta. A lo largo del día se me ocurren como quinientos temas con los que elaborar un post de esos largos y trabajados y al final no lo hago porque requiere demasiado tiempo. Me propongo, con una mano sobre el teclado y la otra al pecho, que relataré más el día a día (no en sentido literal, ojo, que no siempre tiene una esa energía extra al final de la jornada) y no perderé tanto el contacto esperando a tener listo el post quasiperfecto. También tengo que proponerme algo práctico con las fotos, que muchas veces son la excusa ideal para 'dejarlo para mañana'. No hice fotos, no tengo cómo ilustrar el post, no escribo. Maaaaaal.
Estoy ideando una especie de obra de ingeniería con Dropbox para poder hacer fotos rapidito y no tener que enchufar el dichoso cablecito para pasarlas del teléfono al pc de casa y de ahí a donde esté escribiendo. El siguiente paso sería comprarme un teléfono más potable en cuestión de fotografía para ir haciendo click a cosas que me pasan por delante mientras paseo por la vida cada día, y cuando pienso en el blog. Pero eso ya es otro tema.

Si tengo ganas y valor, más tarde "ilustro" este mismo texto desde my home y así le damos un poco de color y calor a la cosa.




miércoles, 19 de junio de 2013

La indiferencia mata

Qué manía mía esa de intentar hacer crecer el jardín sin instruirme. Yo voy, compro alguna planta que tengo metida en la cabeza y la observo todos los días para ver si reacciona a lo que yo creo que hago bien. Quizás debería informarme y seguir unas pautas, pero digamos que soy una jardinera autodidactamente cabezona. Aunque gracias a mi falta de instrucción por un lado y a esta faceta nada ortodoxa con la flora por otro, cada día descubro  cosas que no sabía hasta ahora y que vienen a ser otra manera de "cultivarse".

Gracias al método prueba-error voy conociendo a las habitantes de mi terraza poco a poco. Es curioso porque con cada una descubro que también entre las plantas existen distintas... ¿cómo decirlo? "personalidades". Entre todos y todas forman una comunidad variopinta con vidilla para dar y tomar.

Diría que el perejil es el vecino hippie, tal vez de esos a quienes no les importa su aspecto, saludable porque tiene suerte no porque se cuide, amigo de todo el mundo y que convive fácilmente incluso con los más pretensiosos. El tomillo viene a ser ese habitante amable, ni simpatiquísimo ni áspero, que pasa desapercibido sea cual sea la circunstancia. Mucho más pretensiosa es la lavanda, siempre intentando destacar, pendiente de su apariencia, atrae la atención a base de cambios de humor profundos, a veces al borde del colapso. El romero, muy fuerte él, un poco rudo aunque menos galante, vive solo porque es de difícil adaptabilidad. La menta, algo más esplendorosa, despliega sus encantos siempre que puede y tiene carisma, pero necesita cariño permantente para que su ánimo no decaiga. La tomatera, sin embargo, aunque de aspecto poco agraciado, ofrece mucho a cambio de muy poco, lo que la convierte en la vecina más generosa y sencilla de toda la comunidad, seguida de cerca por el limonero que aún no se anima a repartir a troche y moche porque se acaba de instalar y primero necesita entrar en confianza.

En fin, todo un mundo. Todo un mundo que se va a tomar viento fresco cuando me voy dos días y dejo a cargo de la archicomplicadísima tarea del riego a MaiLof... Sí, el mismo que rebosa virtudes, ése a quien el señor no bendijo con el don de la jardinería ni la botánica, se las cargó a casi toditas con sólo un fin de semana de indiferencia. Díganme si la vida no es injusta.... para las pobres plantas sobre todo.

(les quedo a deber una foto de mi terraza y sus moradores que por pura penita no les incluyo ahora... el paisaje es desoladooooor).




martes, 4 de junio de 2013

Bricolaje de primera por consanguinidad


Para inspirarse y encontrar cosas lindas con la que decorar, una siempre mira blogs, revistas o recoge consejos o ideas de las amigas. Después, se va a Ikea o a cualquier otro sitio donde comprar todas esas cosas maravillosas y se las trae puestas o listas para desplegar sus encantos en el mejor lugar de la casa. Bahhh... demasiado simple... Así no tiene gracia.

Yo recientemente, paseando cerca de casa, me encontré un palet desamparado que alguien había abandonado en una esquina y decidí darle un hogar. El mío. Durante días estuvo en un rincón a la espera de inspiración y, poco a poco, poniendo a prueba su utilidad y jugándose la permanencia, fue pasando por diversas fases y funciones: puf rustiquísimo, somier de láminas para perritas felices, base artesana para composición de macetas, etc... 

Al cabo de unos días, inspirada en genialidades de otras personas, decidí convertirlo en mesa de salón (de esas que las argentinas llamamos "ratona"). Pero debo decir que eso de "decidí" no llevaba implícita la ejecución bricolagística,  por tanto en consecuencia presenté, con gran entusiasmo, la idea a mi adorado padre que siempre (absolutamente siempre) encuentra la manera de materializar mis deseos decoratorios (y muchos otros más) ;-), y rápidamente maquinó el diseño completo.

Después de semejante creación no podía dejar de dedicarle esta entrada, así que acá pueden ver el proceso y el resultado. 



¿Qué tal? ... Y después él se ríe cuando le digo que es una mezcla al 50% de Felipe González y Harrison Ford... ya quisieran ambos tener estas habilidades manuales y encima ese porte...

Si alguien pidiera una mesa según sus deseos, se pediría ésta... y si diseñara un padre a medida, también sería éste. Miren que suerte tengo que yo tengo los dos.




Para compensar el esfuerzo y agradecer el entusiasmo después nos fuimos de paseo y nos tomamos cafés y tartitas en este sitio tan lindo.

lunes, 22 de abril de 2013

Y me regalaron un título para mi cumpleaños


En mi vida (y la de mis hermanas) hay tres tías fundamentales. Lucy, Betty y Mary. Y cuando digo fundamentales es porque no encuentro un adjetivo que las describa mejor. Cada una en su estilo nos lo dieron y siguen dándolo todo: son generosas sin límite, son cariñosas sin medida, están siempre presentes, en todos los momentos importantes y no tan importantes. Están dotadas con los poderes típicos de una madre en forma de tía: adivinan estados de ánimo, se esfuerzan por alimentarte bien y rico, te obligan a abrigarte si hace fresco y te animan ante cualquier proyecto que emprendas. No saben decir que no, te tratan igual que a sus hijos y, a pesar de sus edades -super bien llevadísimas pero, seamos realistas, no en la veintena- no dudarían ni un minuto en deslizarse en rappel desde una altura de 100 metros para rescartarte si te quedaras suspendida de una cuerda mientras hacías escalada en un fin de semana de escapada a las montañas.

Eso es una tía.

Y lo cuento así porque tuve que hacer un ejercicio de inventario para saber cuáles eran esas cualidades que las definen y que tan bien las caracteriza, gracias a las que hicieron que pensemos qué suerte la nuestra por tenerlas en nuestras vidas. Digamos que ésto es una especie de homenaje a ellas. Llamémoslo así. Pero acá, entre nosotras, les confieso una cosa: de fondo hay un interés oculto. Mi intención es examinarlas muy minuciosamente. Situarlas bajo el microscopio y abrir en canal ese comportamiento, esas actitudes, esas charlas, esas circunstancias y esos momentos para estudiarlas con un fin muy claro: Estoy decidida a plagiarlas.

Es que este mes fue mi cumpleaños (uno muy importante con cambio de prefijo -ya saben-) y mi hermana me regaló algo grande, muy grande. Tan grande que pesó más de 4 kg y tiene un bracito fuerte bajo el cual me trajo, bien enrolladito, un diploma con mi título de TÍA.

En contra de casi todo pronóstico nació apenas unos días después de la Semana Santa, tiene cabellera morenita y es simplemente pre-cio-sa. Se llama Camila y duerme inundada de paz. Tiene la cara rosadita y apenas con diez días ya es ordenada para comer y dormir. Su boquita es perfecta, sus deditos son largos y sus pies como almohadillas. Le gustan los brazos pero se conforma con dormir en su cama si hace falta y no exige más que lo imprescindible: comer y descanso. No le molesta posar y les aviso que es muy fotogénica, porque por culpa de la distancia nos vamos viendo así, en imágenes. Los días que hay más suerte o más tiempo nos deleita con unas pataditas o algún que otro bostezo en vivo y directo, a través de Skype.

Y con una sobrina así, yo no podía menos que adquirir algo de formación como tía. No se puede postular una a un cargo como éste y no saber cómo lo desempeñará. Es importante y requiere dedicación. La experiencia la empezamos a ganar ahora, día a día, para ser tía presente y no perderme nada de lo que la vida le traiga.








martes, 26 de febrero de 2013

Ella

Es elegante por naturaleza. Cuando vamos por la calle siempre recibe un piropo porque esos ojos y esa estampa no la tiene cualquiera. Es lista, todo lo sabe. Siempre fue así. Tiene la capacidad de comunicarse sin hablar y adivinar lo que estoy pensando sin que se lo diga. Percibe, escucha y se hace entender a la perfección. Tiene las cosas muy claras. Me conoce mejor que muchas personas y yo a ella mejor de lo que nadie podría haberla llegado a cononcer nunca.

Juntas vivimos varias mudanzas, la pérdida de su primera hermana, viajes en coche, en barco, enfermedades de la piel, nervios, euforias, cambios de ánimo, la bienvenida de una nueva hermana, de nuevos miembros al hogar, la despedida de otros y muchas cosas más.

Esa gente que dice que los perros y sus amos acaban pareciéndose quizás tenga razón y me encanta que sea así. No sé si ella adoptó cosas de mí o yo de ella pero está claro que somos un conjunto.

La semana pasada cumplió 10 años y lo menos que se merece es una foto preciosa en este blog para que todo el mundo sepa la suerte inmensa que tuve al encontrármela nueve años atrás.





miércoles, 6 de febrero de 2013

Tostada literaria

Si hay un mundo infinito es el de los libros. Por muy desocupada que esté, nunca tendré tiempo suficiente para leer todo lo que me gustaría y jamás sentiré que ya leí todo lo que es necesario para tener un conocimiento de todas las cosas de la vida y para poder charlar en todas las conversaciones.

Tengo que decir que muchas veces un libro me agarra con sueño, con pocas ganas, con poca inspiración o simplemente me dejo llevar por lo fácil y leo una revista. Eso me lleva a la reflexión de que, como el comer sano o hacer deporte, es algo para lo que hace falta constancia (sí, aunque sea un placer). Es una pena, la verdad. Porque una vez que empiezo un libro que me gusta y me sumerjo hasta sus entrañas me arrepiento de no haberlo hecho antes o de no hacerlo más a menudo.

Soy de la idea de que un libro a 20 euros es demasiado caro, pero en éste último tiempo me convencí de que leer es caro si sólo contemplamos la posibilidad de comprarlos. Si tenemos quien nos los preste (y somos cuidadosos y buenos "devolvedores" -¡odio a quienes nunca los devuelven!), vamos a las bibliotecas (ya sé: siempre existieron, pero yo las empiezo a disfrutar ahora) o los compramos en mercadillos (no necesariamente tenemos que leer a Grey porque salió ahora, también podemos leer La pasión turca que seguramente nos pondrá igual, aunque tenga ya unos añitos), así la cosa monetaria se suaviza muchíiiisimo.

El otro día casi me desmayo en pleno mercadillo por saturación 'librística' pensando en qué sería lo próximo en mi mesita de noche... Verse rodeada de tantíiiiiisimos libros con títulos tan atractivos es como entrar en un mercado de fruta de esa que pide a gritos que te la comas. Por supuesto mi reacción inmediata, producto del remordimiento, fue esa misma noche empezar de una vez por todas el libro que llevo arrastrando en maletas los últimos meses y que no había manera de inaugurar.

Todo esto lo cuento porque este libro está en mis manos gracias a que lo mejor que tiene quien me lo dio no es que es buena lectora, sino que es una excelente amiga, de esas de diez puntos. Después de que ella me prestara en varias ocasiones los libros con los que más disfruté en muchísimo tiempo, decidí que estaba en deuda y le compré El tiempo entre costuras. Había oído decir que era una historia preciosa, bien narrada y excelentemente ambientada y pensé que a Maribel le encantaría (es obligatorio comentar capítulo a capítulo y desgranar cada detalle cuando hablamos de ellos; ejercicio que nos llevó a la conclusión de que tenemos gustos literarios muy parecidos). Ella lo leyó en el momento de mi vorágine de traslación de vida, domicilio, trabajo, etc. con lo que ni tuvimos ocasión de desmenuzarlo, aunque sí sé que le iba gustando porque me lo decía a diario y eso me hizo feliz. Por fin le estaba devolviendo, aunque fuera en una milésima parte, los buenos ratos que me hizo pasar con nuestras charlas y sus libros. Pues bien, el último día, el día que nos dijimos "hasta luego" (decir adiós estaba prohibido), decidió que me lo re-regalaba. Que una vez más "me prestaba" ratos incomparables de inmersión en mundos nuevos que casi secretamente compartíamos sólo ella y yo, como si nadie más leyera las mismas historias.

Ahora, a medida que lo leo, me detengo en cada página para preguntarme qué pensaría Maribel mientras lo leía.

Maribel: ¿cómo voy a hacer para que este libro sea genial sin que lo podamos comentar frente al café con leche con tostadas?

Mañana te llamo y te lo cuento...

¿Autobiografía de un político?
Océano de letras
 
Para leer, para ver y para oir

Éste estaba en la mesita de noche de Bruce Lee

La versión masculina debe ser un resumen, digo yo...

Sólo es el primer tomo. Si te dicen que hay 20, abandonas después de éste

¿Alguien se leyó el libro después de la lacrimógenísima película? Masoquistas!

Un día de mercado alrededor del mundo.. interesante o qué?

Imprescindibles! Tiembla Grey...



martes, 27 de noviembre de 2012

El comienzo de la transición

Después del torbellino de tareas que me tocó finiquitar la semana pasada, vino la recompensa en forma de maleta, bufanda y guantes, y transición a una nueva etapa. Varias circunstancias me trajeron hasta acá y tengo la suerte de estar disfrutando del descanso en una ciudad preciosa que todos los días me ofrece rincones sorprendentes.

Para que se hagan una idea general, acá abajo les pongo unas fotitos que muestran un poco de lo que veo cada día cuando me levanto. En pequeños capítulos les voy a ir contando en palabras o en imágenes las peculiaridades de este paradero actual mío donde voy a intentar cumplir una serie de objetivos importantes a la par que interesantes.












Ésto es sólo un avance. Si estoy inspirada estos días les voy a ir contando cómo esta gente vive las fiestas. Las calles de esta ciudad, igual que las de la mayoría de las centroeuropeas, se emborrachan -literalmente- de Navidad. Y a mí, que me encanta todo lo que esta fiesta implica a nivel puramente superficial, ésto me tiene enamorada (perdón por la frivolidad pero debo decir que es asi. Crecí en un país en el que la Navidad se celebra en vestido de tirantes bailando cumbia en el patio y empaquetando los regalos en papel con motivos cumpleañeros, el pesebre es libre de albergar animales tropicales y los Reyes son simples mensajeros de los parientes a efectos regalísticos... Con todo respeto a quienes la viven de manera religiosa: para mí la Navidad es el mejor carnaval).

martes, 10 de julio de 2012

La mesa

A todo el mundo le gustaba posar su taza de café, revolverlo suavemente y beberlo a sorbos pequeños para saborearlo gota a gota en torno a ella. Todos querían sentarse a su alrededor y charlar sobre las cosas de la vida, pasar la tarde junto a la ventana donde estaba, reír y dejarse llevar por la conversación. Era lindísima, quedaba bien en cualquier sitio y resultaba francamente llamativa. Parecía fuerte y sólida y con el tiempo se había convertido en el centro de toda reunión. Cada uno de sus rasgos hacía que se viera estable y consistente. Todas sus piezas formaban un conjunto perfecto que la mantenían erguida y firme. Siempre había dado la impresión de ser maciza y de adaptarse a cualquier circunstancia lo que la hacía no sólo versátil sino también imprescindible. Junto a ella se vivían momentos felices, millones de risas y veladas divertidas. Comidas, meriendas, charlas, planes,... Todo era interesante y prometía serlo aún más. Se discutía, se debatía, se hablaba, de todo sucedía donde ella estaba.

Pero un día algo la desestabilizó. Algunas de sus bases cedieron, y esa repentina debilidad la hizo resquebrajarse. Nadie supo muy bien por qué. Realmente, ninguno fue capaz de identificar lo que le había pasado. Su estructura, esa que la convertía en algo tan especial, se había roto. Parecía haberse quedado coja. Quizás una simple cuña hubiera bastado para volverla a levantar, o para dar tiempo a encontrar una solución definitiva que la volviera a convertir en aquella pieza formidable que había sido desde un principio.  Pero, en realidad, se había partido en dos.

Casi destruida, encontró en su división la forma de sobrevivir y cada una de esas mitades cobró una nueva vida y tomó un rumbo distinto. Por separado no servían para las mismas cosas que antes, pero ambas partes hallaron la manera de reconstruirse y continuar cumpliendo su función a pequeña escala.

El tiempo pasó y los acontecimientos también. Acontecimientos de todo tipo; alegrías en todas sus tonalidades, decepciones del agrio al amargo, logros dulces, lágrimas ácidas y risas de colores que cada media porción vivió por su lado. Muchas fueron las aventuras y desventuras de las que fueron testigos y protagonistas a la vez. Pero, como hay cosas que suceden así de repente y sin explicación, un día alguien cuyo oficio debía ser observar las cosas torcidas y enderezarlas, las rotas y repararlas o las incompletas y completarlas, se detuvo un instante a mirar e inmediatamente se percató de que ambas fracciones seguían teniendo grabada la muesca que las hacía encajar. Esa marca que había permanecido imborrable a pesar del tiempo y que las podía volver a unir en una sola nada más acercarlas. Esas hendiduras del derecho y del revés que al juntarlas convertían la división en invisible y la tornaban en una sola inmensa otra vez. 

Y sólo hizo falta reunirlas en el mismo espacio y en el mismo instante para que todos apreciaran a simple vista, que aquélla debía volver a ser una única pieza de valor incalculable como lo había sido una vez. 


A mi amiga M porque no soporta que las mesas cojeen y quiere que todas llevemos siempre una cuña en el bolso. 
A mi otra amiga M porque hubo un día en que ejerció ese oficio raro. 
Y a mi otra amiga M porque es el pegamento más eficaz. 
M.

viernes, 6 de julio de 2012

Felicidades



La RAE define la palabra así:

hermano, na.
(Del lat. [frater] germānus, hermano carnal).
1. m. y f. Persona que con respecto a otra tiene el mismo padre y la misma madre, o solamente el mismo padre o la misma madre. (el primero de los casos)
2. m. y f. Tratamiento que mutuamente se dan los cuñados.
3. m. y f. Lego o donado de una comunidad regular.
4. m. y f. Persona que con respecto a otra tiene el mismo padre que ella en sentido moral; p. ej., un religioso respecto de otros de su misma orden, o un cristiano respecto de los demás fieles de Jesucristo.
5. m. y f. Persona admitida por una comunidad religiosa a participar de ciertas gracias y privilegios.
6. m. y f. Individuo de una hermandad o cofradía.
7. m. y f. Cosa respecto de otra a que es semejante.
~ bastardo, da.
1. m. y f. hermano nacido fuera de matrimonio, respecto de los hijos legítimos del mismo padre.
~ carnal.
1. m. y f. Persona que respecto de otra tiene el mismo padre y la misma madre.
~ consanguíneo, a.
~ de leche.
1. m. y f. Hijo de una nodriza respecto del ajeno que esta crió, y viceversa.
hermano del trabajo.
1. m. ganapán (hombre que lleva recados o bultos).
~ de madre.
1. m. y f. Persona que respecto de otra tiene la misma madre, pero no el mismo padre.
~ de padre.
1. m. y f. Persona que respecto de otra tiene el mismo padre, pero no la misma madre.
~ mayor.
1. m. y f. En algunas cofradías, presidente o presidenta.
~ pobre.
1. m. y f. pariente pobre.
~ uterino, na.
medio, dia ~.
1. m. y f. Persona, con respecto a otra, que solo tiene en común con ella uno de los padres.
V.

Pero, según mi parecer, faltan las siguientes acepciones:

- (inmejorable) compañera de estudios
- (más reciente y mejor bienvenida) colega profesional (¡sí señor!)
- (moderna) asesora de moda
- (infalible) detectora de gangas
- (brillante) organizadora de viajes
- (la mejor) compañera de viajes
- (cariñosísima) tía de mis princesas
- (imprescindible) tercio de las tres mosqueteras
- (implacable) correctora ortográfica
- (imbatible) observadora del mundo mundial
- (genial) imitadora de bailarines familiares
- (generosísima) anfitriona
- (la mejor dispuesta) compinche para todo
- (la más adaptable) socia del club de las improvisadoras
- (la mejor) escuchadora
- (la más abierta) aprendiz de todo
- (la mejor) compartidora de curiosidades

...y muchas otras que debería ir resumiendo para que no se me alargue el post hasta el infinito.


¡¡¡¡¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!!!

martes, 29 de mayo de 2012

Firmes propósitos en días de sol (por ahora)

El otro día, en un arrebato de entusiasmo y espontaneidad inconsciente, decidimos que este verano tenemos que viajar de forma diferente. Hay muchas maneras de recorrer lugares lindos y esta vez parece que lo vamos a hacer en bici.

Ésto lleva a pensar que uno debería estar en forma antes de partir. Así que, nada más establecido el propósito, es necesario diseñar un plan de entrenamiento para no acabar tirado en una cuneta extranjera exhausto y sin aliento al pasar la primera curva.

Todavía presas del ímpetu de la toma de decisión, emprendimos la primera etapa del itinerario que debiera convertirse en "diario" a partir de ahora y hasta la salida de viaje (ese es el propósito, cómo se lleve a cabo después es otra cosa, ya saben).

En cuanto nos subimos a las dos ruedas empezamos a disfrutar. El día no podía ser mejor. El tiempo era espectacular, solazo, aire tibio, luz, y en el camino; plantaciones de viñedos, flores, verde de cientos de tonalidades,... imagínense. Una verdadera suerte, ¿no creen?

Para no ser egoísta y retenerlo en exclusividad en mi retina, decidí mostrarles lo que vimos, y es ésto:

 








Todo, en unos 15 km a la redonda de nuestra humilde morada...
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