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miércoles, 27 de junio de 2012

Hoy quiero ser... cantante

Este mundo está fatal. Pasar un buen rato no tiene precio y éste fue extremadamente barato.

En estos últimos días sumé una línea más a la lista de las cosas que no entiendo. No entiendo que ellos todavía no sean celebridades agobiadas por paparazzis. No entiendo que la fama no les emborrache y dejen soberbiamente esperando fuera de los auditorios a una fila kilométrica de aficionados por falta de aforo en cada concierto. No entiendo que las radios aún no pongan sus canciones hasta aburrir. 

Y es que cuando uno descubre a alguien con talento que crea algo tan original, que hace lo que le gusta y que lo hace maravillosamente bien, que despliega encanto y derrocha carisma y que ofrece a los demás un rato tan emocionante, inolvidable y divertido a la vez,  quiere sorber ese cóctel y que le corra por las venas para impregnarse de buena onda y de felicidad.


El concierto fue una auténtica delicia. No puedo menos que quitarme el sombrero ante su elegancia. Es por eso que me pido un deseo: que en los próximos conciertos tengan que tocar en un estadio abarrotado de público enloquecido, alegremente participativo, infinitamente agradecido y, como consecuencia de lo que hacen, inmensamente feliz.

Son Anna Roig i l'ombre de ton chien.

 

Anna y su grupo cantan en francés y en catalán. Sus letras cuentan historias narradas de forma absolutamente exquisita y cada nota pone en evidencia su finísima formación musical. Tanto, que de repente te entran unas ganas irrefrenables de ser cantante y componer como ella.

Como prueba, acá les pongo la letra de esta canción que me parece divertidísima (en los dos CD también hay otras dulces y emocionantes). El original es en catalán, pero la transcribo traducida para que llegue a todo el mundo (ya todos somos conscientes de la proyección internacional de este blog ;-), aunque debo advertir que no es lo mismo.

El bigote rojo

Te pintaré un bigote con boli rojo
en esa foto que nos hicimos en París.
Te pintaré un bigote con boli rojo
en esa foto que no puedo soportar.
Y yo me pintaré pelo rizado, bien largo,
para transformar en divertidos esos momentos que no lo fueron.

Te pintaré un bigote con boli rojo
en esa foto que nos hicimos en París.
Te pintaré un bigote con boli rojo
en esa foto que no puedo soportar.

Ya que no te lo puedo pintar de verdad, bien largo,
para verte un pelín divertido, a tí que no lo eres ni nunca lo has sido.

Te pintaré un bigote con boli rojo
En aquella foto que nos hicimos en París.
Te pintaré un bigote con boli rojo
En esa foto que no puedo soportar.
Y imaginaré que el viaje tampoco fue tan largo,
Y imaginaré que de tan bonito incluso volvería a hacerlo.

Te pintaré un bigote con boli rojo
en esa foto que nos hicimos en París.
Te pintaré un bigote con boli rojo
en esa foto que no puedo soportar.
Y te pintaré una verruga y un moco que te cae, bien largo,
para transformar en divertido todo lo que no lo fue.
Para transformar en divertido lo que recuerdo largo y triste,
Tan largo, tan triste,
Pero que de hecho ... No lo fue tanto.

jueves, 10 de mayo de 2012

Este tipo es sabio

...porque escribió todo ésto, y porque dice cosas como éstas:


Reflexionando sobre el momento actual de crisis universal:

"el sistema está pidiendo a gritos ser cambiado y que su lugar lo ocupe otro que no esté organizado en contra de la gente" y "lo peor es que se está recompensando a los que la iniciaron".

Preguntado sobre si tiene alguna fórmula para solucionar el problema, subraya que:

"desconfía de los que dicen tener una receta mágica, porque será la realidad la que nos dirá hacia dónde quiere ir".

"Lo mejor que tiene la historia humana es su capacidad de sorpresa, la presencia de lo inesperado. A veces ocurren cosas terribles, pero también hay latidos de esperanza, lo que yo llamo los soles que hay en la noche escondida, que no se ven, pero que, de golpe, iluminan los caminos".

Por ello, sostiene, "no es nada raro que de cada día brote una historia" y agrega: "Aunque los científicos digan que estamos hechos de átomos, un pajarito me contó una vez que estábamos hechos de historias".


Y si tienen curiosidad de saber cómo habla y cómo transmite con esa voz profunda, escuchen esta entrevista que le hizo Gemma Nierga el otro día en la radio y que me dejó enamorada.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Día 20: Lo que estoy leyendo (what I read)

Hace poco compré este libro con la idea de leerlo mientras estaba de viaje. Tengo que confesar que no siempre cumplo con mis propósitos así a la primera y el "dejar para después" se produce bastante a menudo en mi vida... mal hecho.
Hace unos días lo empecé y me está enganchando.


Lo compré por el autor, Eduardo Mendoza, porque el año pasado cuando le dieron el premio Planeta, salía por la tele todos los días con su cara de tipo no sólo amable sino también feliz. Ese rostro sonriente contagiaba alegría y optimismo y me llamó la atención. No quiero decir que no prestara atención a los elogios que le proferían todos los que hablaban sobre él, pero su enorme sonrisa perenne me hizo pensar que seguro se trataba de un hombre digno de conocer. Como no creo que me invite a cenar en su maravilloso ático del centro de Madrid, ni me lleve a tomar café al barrio de Salamanca, me conformo con meterme con él en la cama cada noche un poquito para que me cuente la historia de "El tocador de señoras".

miércoles, 11 de mayo de 2011

El medio modifica el mensaje

Ayer, mientras comía (más tarde de lo que almuerza la gente “normal”), escuchando la radio oí una tertulia en la que se discutía la forma de aprendizaje de la escritura manual. Al parecer en Europa y Latinoamérica utilizamos la cursiva de toda la vida, pero no esa que hoy vemos en el ordenador como letra “inclinada”, sino las letras enlazadas (o sea, todas juntitas). Por el contrario, en el mundo anglosajón (EEUU más Reino Unido) a los niños se les enseña a escribir en imprenta minúscula, o sea con las letras todas separadas entre sí, con lo que tienen verdadera dificultad de leer manuscritos. Eso me hizo pensar... ¿Se dieron cuenta de lo poco que escribimos a mano hoy en día? ¿No les da lástima? A mí, sí.


La pasada Navidad (del 2009, en realidad), un día de diciembre al llegar a casa después del trabajo, abrí mi buzón y, para mi inmensa sorpresa, encontré un sobre con destinatario y remitente ¡¡¡escritos a mano!!! No se pueden imaginar mi emoción. En ese preciso instante pensé que alguien se había tomado la molestia de ir a la tienda a comprar una tarjeta pensando en que me gustase, de escribir en ella una dedicatoria personalizada (no de esas dirigidas a la masa ‘amiguil’), de buscar mi dirección y ponerla con su boli lila de punta gruesa en el anverso del sobre cuidando que no faltara detalle para que el cartero no tuviera ocasión de equivocarse y, finalmente, de acercarse a un buzón u oficina de correos a enviarlo. ¡¡Pero qué maravilla!!! Por supuesto, después de este momento “emoción vintage” (o sea, ‘lo mejor de los tiempos pasados’), entré en casa corriendo y rápidamente busqué el número de Vivian, (esa amiga divina venezolana que afortunadamente heredé de mi hermana Fernanda, alias “Meny”), para agradecerle de todo corazón ese gesto (ahí el detalle) salido del alma. En serio, ese e-mail de menos que recibí gracias a esa tarjeta de papel me pareció el primer mejor regalo de la época navideña.

Háganse una pregunta: ¿Cuánto tiempo hace que no dejan una notita de papel y lápiz a la persona que convive con ustedes? ¿Cuánto hace que no escriben una carta y la mandan por correo? ¿Cuánto hace que no hacen la lista de la compra a mano? ¿Cuánto hace que no pasan una nota manuscrita por debajo de la puerta de alguien? ¿Cuánto hace que no hacen un examen a mano? ¿Cuánto hace que no toman nota de una receta de la tele en un cuaderno destartalado? (¿a que la buscan en internet?).

Lean este artículo (no sean vagos, sólo son dos minutitos) y van a ver que no sólo es “romántico” el hecho de escribir a mano, sino que además tiene unos efectos muy positivos en la parte (ojo al palabro) sensoriomotora del cerebro.

Si son valientes y quieren saber más también pueden leer éste.

Ah! No se olviden de dejar hoy una notita manuscrita a alguien… a ser posible, con un manchón de tinta.
Blogging tips