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miércoles, 12 de febrero de 2014

Vivir es un asunto urgente

Si algo tiene de bueno de vez en cuando tener media horita de insomnio es poder escuchar la radio por la noche y descubrir personas alucinantes que explican las cosas que nos preocupan como si salieran de nuestra boca pero mejor.

Aparte del don de la cocina, otro que me gustaría tener sin duda, y de los finos, es el de palabra. Pero claro, para hablar maravillosamente bien hay que tener la cabeza llena de cosas interesantes, no nos olvidemos de ese pequeño detalle.

Mario Alonso Puig es médico pero actualmente se dedica a dar conferencias por el mundo contando qué nos pasa y por qué para que lo entendamos y queramos saber más. El tipo no sólo habla bien sino que hasta resulta elegante explicando cosas complicadas con vocablos sencillos.

En estos tiempos en que veo muchísima gente a mi alrededor que habla de reinventarse y potenciar o desarrollar la creatividad, estas explicaciones son oro en polvo, incluso para mií que huyo despavorida de las fórmulas autoayuda y de los gurús de la felicidad, porque eso es un tema para el que no existe teoría magistral.

Hasta su voz es seductora ¿o son sus explicaciones? ... Si andan por esos rumbos de buscar el camino para mejorar, progresar, motivarse, aprender, emprender o inspirarse, los 15 minutos que van a invertir ahora en escucharlo les van a resultar valiosísimos.


Y si todavía les da pereza "gastar" ese cuarto de hora, basta con cononcer los nombres de sus libros para que les den ganas de salir corriendo a comprarlos y devorarlos en un día.


El cociente agallas
Madera de líder
Vivir es un asunto urgente
Reinventarse
Ahora yo

¿Geniales no??

domingo, 19 de enero de 2014

Hoy quiero ser... como ella

Hace unos años, mientras estudiaba, como parte de una asignatura me tocó traducir un libro. El libro lo debía elegir yo y, no me pregunten cómo, acabé topándome con el de una chica de más o menos mi edad que trabaja en aquello que le apasiona y que creó un negocio desde el principio partiendo de su pasión. El título: Tranquilista.



Ella, la escritora, se llama Kimberly Wilson y hoy en día dirige dos escuelas de yoga en Washington, diseña una línea de ropa bio, escribió dos libros casi tres y organiza retiros tanto en América como en Europa con un éxito extraordinario.

En su libro explica cómo crear un negocio desde cero partiendo de una misma y, aparte de contar su experiencia, da consejos para que las lectoras (principalmente femeninas ya que todo su mundo lo es y mucho) inicien su actividad profesional a partir de ideas muy simples. Todo ello rodeado de infusiones exquisitas, flores en el pelo, mascotas amorosas, rosa, mucho rosa y algo de glamour.

Su blog muestra paso a paso el recorrido de su vida donde entra todo: trabajo, pareja, mascotas y proyectos combinados con historias personales, fotos, repaso de sus actividades semanales, relatos de encuentros con admiradoras, alumnas, aprendices, gurús, figuras inspiradoras y recomendaciones varias en forma de tutoriales en audio y video. En resumen, una marca muy personal que inspira a quienes van en busca de un rumbo profesional y casi casi también de estilo de vida.


Su público es muy concreto; mujeres, fans o con cierta curiosidad por el yoga, por lo natural, con respeto por los animales, pasión por lo femenino y ganas de elevar lo cotidiano, o de convertir en relevante todo lo que les rodea, de hacer que cada momento y aspecto de su vida esté impregnado de detalles que la hagan más interesante o más plena. ¿A quién no le interesa?

De vez en cuando me acuerdo de entrar en su blog y debo decir que siempre me dan ganas de empezar algo. Si hiciera caso al impulso debería hacerlo mañana mismo. Ella sí que hizo eso que leí hoy en un tablero de esos geniales de Pinterest -"Tu trabajo ideal no existe, tienes que crearlo tú"-, y le funcionó.

Un día de estos les cuento algunos de los consejos que da y entre todas decidimos si ponerlos en práctica es verdaderamente una opción. Mientras tanto, dénse una vuelta por su página y díganme si las inspira.





domingo, 1 de diciembre de 2013

Fuerzas catalizadoras


El otro día leí una frase que me pareció buenísima: "La creatividad es la inteligencia divirtiéndose". Lo cierto es que es genial, pero me hizo pensar que la mía anda bastante seria últimamente. ¿Será por eso que la tengo agobiadísima pinchándola para ver si se ríe algo? Por ejemplo, recientemente me dió por comprar lápices de colores que todavía no usé. Es que cuando veo el típico niño que se sienta en la mesa de al lado tan feliz él, con su librito de colorear me muero de ganas de arrancárselo y no dejar ni una esquinita en blanco. De recuperar de un plumazo esa capacidad perdida hace décadas incontables para dedicar toda mi energía sólamente a pintarle el vestido a Blancanieves.



Pero también me pasa con la lectura. Me da una envidia cochinísima cuando leyendo relajo el entrecejo, la mente y la nuca gracias a un texto esponjoso que me hace flotar en mi imaginación con palabras que van tocando mis sentimientos como cuerdas de un arpa. Eso sí, el gremio escritor que es tan virtuoso como para provocar que estés en países desconocidos saboreando alimentos exóticos, enamorándote de marineros despiadados, salvando ballenas en el ártico o investigando casos intricadísimos sin moverte de tu cama, tendrá que saber perdonar que te reconcoma un resquemor ácido por tener tu propio canal creativo taponado.



Para ir dejando fluir lo que me oprime un lado del cráneo intento, de vez en cuando escribir en este blog, y para la otra parte del cerebro llevo la cámara en el bolso por doquier y hago lo que buenamente puedo. Todo sea para que la inteligencia suelte ocasionalmente alguna carcajada, digo yo.


Para poder darle a la centrifugadora de ideas y no dejar que se espese la materia gris, también visito lugares inspiradores como éste o simplemente me dejo llevar por la creatividad de los demás que es mucho más fácil, reconozcámoslo. 

jueves, 12 de julio de 2012

El equilibrio y la justicia

Intermitentemente aparece en la vida de las personas una especie de fuerza (divina o no) que intenta equilibrar la balanza de las cosas diarias. Lo de la arena y la cal, a diario.

Yo hoy tengo un día especialmente pesimista... o triste... o flojo, o lo que sea, pero no ideal. Y es un poco por todo. Por los funcionarios, por los desempleados, por los mineros, por los pensionistas, por los dependientes, por los jóvenes, por todos los que pierden la ilusión. A quien más quien menos le está tocando preocuparse por algo y ese sentimiento de falta de optimismo y perspectivas acaba resultando demoledor.

Bueno, se vé que para que el ánimo no me llevara a explotar (y ejercer por un ratito de drama queen), dando una vuelta encontré una página que de tan sencilla que es resulta fascinante, y que nos recuerda las muchísimas cosas simples (detalles) que nos hacen un poquito felices. Y son todas muy ciertas.

¿No les encanta cuando uno lee /oye / ve algo con lo que se siente identificado y dice: "¡Síííí, es verdaaaad!"?.
A mí, mucho.

Acá abajo van algunas que creo que nos pasan a todos para que, sea cual sea el grupo de los de arriba en el que estén metidos ahora mismo, puedan salir por un ratito a respirar.


- Cuando te suena el teléfono y es la persona que esperabas.
- Cuando arreglas algo que estaba roto.
- Cuando ves a alguien leyendo tu libro favorito.
- Cuando consigues que un bebé deje de llorar.
- Cuando ves una película que te hace reir a carcajadas.
- Cuando tienes todos los ingredientes que necesitas para la receta.
- Cuando te reencuentras con alguien querido en el aeropuerto.
- Cuando un profesor pone tu trabajo como ejemplo.
- Cuando encuentras algo que habías olvidado que tenías.
- Cuando te das una ducha después del deporte.
- Cuando hablas con un amigo de hace tiempo y ves que nada ha cambiado.
- Cuando tachas algo de tu lista de pendientes.
- Cuando estás contento con tu nuevo corte de pelo.
- Cuando vas en bici y el viento fresco te da en la cara.
- Cuando te das cuenta de que tienes más tiempo para hacer las cosas del que esperabas.
- Cuando ves que tienes sobras riquísimas del día anterior.
- Cuando te vas a la cama sabiendo que puedes dormir hasta la hora que quieras.
- Cuando se te cae algo y ves que no se rompió.
- Cuando alguien disfruta con algo que le recomendaste.
- Cuando plantas semillas y salen los brotes.
- Cuando encuentras el regalo perfecto para alguien.
- Cuando alguien viene corriendo a abrazarte.
- Cuando ves venir tu maleta en la cinta del aeropuerto.
- Cuando te quitas eso que te molestaba entre los dientes.
- Cuando te toca el turno después de haber hecho cola un rato.
- Cuando todo el mundo está de buen humor.
- Cuando recibes un paquete de algo que compraste on-line.
- Cuando alguien pregunta y eres el único que sabe la respuesta.

...y así muchíiiiiiisimas más que da gusto leer (en inglés, eso sí).

La justicia divina, que se encarga de equilibrar las cosas. Mmmhh... No sé, digo yo.


lunes, 9 de julio de 2012

Detalles que hacen un todo

Haciendo honor al nombre de este blog, seguimos en la tónica de destacar los detalles en cada cosa que vemos. Fíjense bien: el banderín del salón, las láminas sobre una repisita encima del sofá, el colgante entre las ventanas, los candelabros negros sobre la mesa blanca, el cuadro de la cocina, el balcón que se ve desde la ventana, el trapo de la cocina, el ojo en el pasillo, las fotos en blanco y negro en la habitación, el silloncito de la entrada y el armario elevado en el baño para poder barrer bien.


¡Si es que me gusta todo! El suelo, los ventanales, los muebles mínimos, las plantas, el blaaaanco, la sencillez, el perrito ;-)

Hoy no estoy inspirada para escribir y, como una imagen vale más que mil palabras, con lo que viene a continuación tampoco va a hacer falta que diga nada.

Para ver las fotos en su tamaño original (mucho mejor) hagan click acá.























martes, 8 de mayo de 2012

Comprar o no comer, esa es la cuestión

A mí, como a tantos otros mortales, no me gusta hacer la compra... ufff...



Paso 1 - hacer un análisis exhaustivo de la nevera/heladera y la despensa para saber qué es lo que realmente hay que comprar y no volver con un tutti-frutti de artículos innecesarios como suele pasar (confieso que este paso me lo suelo saltar porque en cuestión de previsión no soy de las que subiría al podio con el number one).

Paso 2 - no te olvides las bolsas esas que pagaste (sí, pagaste) en la compra anterior porque si no te va a tocar volver a comprarlas y ya tienes toda la colección ¿Cuestión de ahorro? ¿Cuestión de memoria? ¿Cuestión de previsión? ... mmmhhh... todo junto (como acá se toca el bolsillo, la memoria se alía con la previsión y juntas hacen un esfuercito y ponen las bolsas en el coche nada más acabar una compra para la siguiente... ÉL, las compra cada vez que va, por supuesto).

Paso 3 - al salir del trabajo, al borde de fallecer por inanición, te metes en el supermercado con ganas de comprarte todos los yogures de envase más colorido -los naturales ni los miras-, chocolate con almendras, galletas con tropezones, tortilla envasada, pan con nueces, queso azul-a las finas hierbas-con gusto de salmón y todo el surtido, y ni se te pasa por la cabeza comprar patatas, huevos ni leche... artículos totalmente inútiles en un momento de arrebato estomacal.

Paso 4 - te pones en la cola de caja después de hacer un estudio requeteultracientífico sobre las posibilidades que tiene cada fila de avanzar más rápido que las otras. Nunca aciertas con la más veloz. Nunca (tu primo Murphy ya te lo dijo). Al contrario que los estudios esos de universidades famosas, te olvidas de tener en cuenta las variables: 'viejita que se olvidó la cartera', 'señora a la que la tarjeta no le funciona', 'cajera a la que se le acaba el rollo de papel', 'listo que se cuela cuando oye "pasen por aquí por orden de cola".

Paso 5 - después de batir el récord de habilidad manual metiendo cosas en las bolsas para superar la velocidad a la que la cajera pasa los productos por la cinta, cargas con todo su peso hasta el coche hasta tener los dedos como longanizas y lo colocas todo apretado entre la sombrilla de playa que pasa todo el año en el baúl/maletero, la caja de revistas viejas que nunca te acuerdas de tirar y el triángulo ése rojo reflectante que jamás salió de su estuche porque ni sabías que estaba ahí.

Paso 6 - mientras te subes al coche con el ombligo que ya te toca las lumbares, con una mano vas alternando mordiscos de esas galletas de chocolate con otros de una empanada de atún envuelta en plástico, y con la otra intentas meter la llave en el contacto para salir como una bala (y de paso te mirás en el retrovisor  ¿a que sí? di la verdad).

Paso 7 - llegas a casa y no hay nadie ¡catáaaastrofe! Vas a tener que bajar las bolsas solita y además, guardarlo todo en su sitio, por supuesto ¡qué ilusióooon! Nada te hacía más ganas al llegar del trabajo: colocar todo en la despensa y nevera justito antes de comer.

Paso 8 - las ganas de comer se te pasaron porque entraste en coma.

Paso 9 - cuando acabaste de guardar todo es hora de empezar a cocinar para la cena (si lo llegas a saber te vas al gimnasio directa y tomas la firme determinación de no volver a comer ni hoy, ni mañana, ni nunca más en la vida).

Paso 10 - la conciencia te puede y te repitess que síiiiiiii, que te gusta comer y que vas a volver a comer algún día cuando se te pase esa extenuación y el cabreo y, por obra y gracia del espíritu santo, abras la puerta de la nevera y estén los ingredientes ahí esperándote para cocinar algo rico, sano, nutritivo... bla bla bla...

Para ahorrarte los 9 primeros pasos, alguien muy pero que muy listo creó ésta web que te manda a casa los ingredientes necesarios para cocinar 5 comidas a la semana para dos personas, junto con las recetas para prepararlas. Al entrar puedes ver el menú semanal, los ingredientes y hacer tus pedidos. Díganme una cosa: ¿¿¿No es genial??? La idea me parece buenísima.



Y, cómo no, una vez más me digo a mí misma: ¿pero cómo no se me ocurrió a mí? (¿se dieron cuenta cuántas veces dije ésto desde que tengo un blog?... uuufffffff... como mil).

Moraleja: dejáte de mirar blogs y ponéte a pensar en algo bueno, que tenga éxito y te hagas rica para dejar de trabajar y dedicarte a mirar más blogs y tener más ideas.


lunes, 7 de mayo de 2012

Vidas paralelas (o consecutivas)

Hoy andaba despistada con el tema de esta entrada pero Fer me dio la clave. Y no, no es plagio, digamos que es la inspiración que necesitaba. Su entrada sobre Vidas paralelas me hizo pensar que, cuando uno tiene muchas inquietudes y una vida sola no le basta, fantasea habitualmente con vivir experiencias de todo tipo en toda clase de lugares y con multitud de personas interesantes. 


Si yo pudiera tener vidas paralelas (o mejor dicho, consecutivas, para tener tiempo de vivir cada una por separado y disfrutarla a cada minuto con dedicación plena), algunas serían así:

- Sería intérprete multilingüe de la ONU (la más reconocida) y me pasearía por Ginebra a mis anchas sabiendo que he triunfado.
- Sería fotógrafa del National Geographic y sacaría fotos a animales preciosos que viven cada uno en su hábitat donde todos son herbívoros y ninguno come a otro.
- Sería deportista profesional e iría a las olimpiadas con mi equipo y ganaría la medalla de oro (de cualquier deporte, rodeada de todos esos deportistas de élite con esos cuerpazos y donde me sentiría tan atlética como ellos y experimentaría la emoción de ser ganadora).
- Sería una exitosa y respetada ingeniera de caminos, bombera, piloto de avión o pionera en alguna profesión de esas en las que escasean las mujeres y tendría a mi cargo a un regimiento de hombres.
- Sería actriz y ganaría un Oscar pero seguiría manteniendo mis amigos de toda la vida y me gustaría la vida tranquila en una granja en el campo.
- Sería mamá de tres o cuatro nenas de más de cuatro años, todas simpáticas y bien educadas.
- Sería una profesora de universidad queridísima por alumnos, que me tutearían, y con colegas que me tratarían de “usted” y me llamarían “doctora”.
- Sería dueña de un refugio gigantesco para animales de todo tipo, donde todos vivirían sueltos, estarían muy bien cuidados y serían muy muy felices.
- Sería la mujer que convenció al mundo de la idea de que se puede vivir sin comer carne.
- Sería la mujer de Michael J. Fox o de Hugh Jackman.
- Sería escritora de libros apasionantes que escribe cuando le da la gana porque vive de eso y no necesita trabajar en nada más y que ocupa el sillón M de la Real Academia.
- Sería la inventora de los tacones que no duelen y de los tangas que no se meten en el culo (¿?).
- Sería una interiorista que decora las casas de los famosos con cosas compradas en mercadillos a un 15 % de su valor (y ellos no lo sabrían).
- Sería la dueña de un restaurante buenísimo donde la comida sería deliciosa, el servicio impecable, el entorno lindísimo y los precios baratísimos.
- Sería médico en el hospital de House y él estaría loco por mis huesos, tanto que le cambiaría el carácter y pasaría a ser como Bambi (y de paso descubriría la vacuna contra el cáncer, claro… no todo va a ser ligar).

Estoy segura de que acabaré esta entrada y se me ocurrirán veinte más, pero es hora de publicar ya y empezar a hacer algo de provecho… jijiji… (ya que todavía no estoy en la ONU).

mirálo, si tiene carita de bueno...

ya sé, ya sé, no se entiende

ya sé, ya sé, esto sí

viernes, 4 de mayo de 2012

Hoy quiero ser...

Tengo un problema: hoy quiero ser fotógrafa. 


Pero si fuera por eso, cada día tendría uno diferente porque demasiado a menudo se me ocurren cantidad de profesiones nuevas que me hubiera gustado ser (un tiempo de verbo complicado, teniendo en cuenta que nunca cierro la puerta del todo).

Si tuviera que incorporar ahora mismo una nueva ocupación a mi vida sería la fotografía. Bueno, me hubiera gustado ser fotógrafa del National Geographic, pero de ningún modo puedo soportar cuando el león persigue al cervatillo desesperado por la selva, así que está claro que no puedo. 

El otro día tuve una gastroenteritis, fui a la clínica, y de repente se me ocurrió que me quería ser médica. El día que veo mamás o papás que llevan a sus niños sin sujeción en los coches quisiera ser policía.Cuando oigo la radio, quiero ser periodista. Cuando voy de compras, diseñadora. Cuando me hago un masaje, reflexóloga. Cuando paseo a Nela y a Lilly, veterinaria. Cuando discuto, abogada. Cuando leo, escritora… y así un sinfín de profesionales más, siempre según las circunstancias. También me pasa a veces que quiero ser francesa, por lo del glamour. Inglesa, para tomar un té riquísimo a las 5. Japonesa, para saber hablar un idioma raro. O nórdica, para tener piernas largas y cintura chiquita. Pero eso, como lo de la selva, no puede ser. 

 

Lo de la fotografía de hoy me viene gracias a que, dando un paseo por estos mundos cibernéticos (¿todavía se usa esta palabra?) encontré una web que me dilató las pupilas. Mucho. Además de por sus fotos preciosíiiiisimas (como dice mi prima Vale), por la manera que tiene de contar las cosas ésta fotógrafa en su blog

La verdad es que son dos cosas que me dan envidia; el talento para la imagen y la destreza para la escritura. Bueno, también me produce admiración la gente que cocina de rechupete, los que tienen siempre el pelo perfecto, las personas habilidosas para todo, la gente que no pierde la compostura, los que nunca tienen mal humor, los que saben hacer reír (uh, qué bueno eso!)... y muchas cosas más, pero esos son temas de otro post

Si quieren tener un viernes relajado, lindo y agradable, den una vueltita por la web de Jackie Rueda, y van a ver lo que les digo.

Que lo pasen bien. 


jueves, 12 de abril de 2012

No me llames iluso porque tenga una ilusión

Mi querido Lucas: Hay gestos que no tienen precio. Y a veces me olvido que este blog nació por eso, para dar brillo a esas cosas que marcan la diferencia y hacerlas visibles. Lo que vienen siendo "detalles", de toda la vida. Y vos lo hiciste muy bien.

Aunque sí es cierto que hay que decir que 'intuyo' que sos un profesional de ésto.



Dejándome llevar por la red, acabo de encontrar tu historia y debo comentar que aunque se parece sospechosamente a una campaña publicitaria, (y no me importa en absoluto porque me encanta de todos modos) por supuestísimo, no me dejó indiferente sino todo lo contrario.

Así que, como me gustó mucho, voy a contársela a la gente que lee mi blog ¿Qué te parece?

Lucas es un chico (imagino que tiene más o menos mi edad, o sea cierta juventud, y muy conscientemente lo llamo 'chico' y no 'hombre') brasileño que vivió en Barcelona durante tres años. Al parecer fue muy feliz ahí y cuando tuvo que marcharse decidió que iba a agradecérselo a la ciudad de un modo original. Compró montones de globos de helio y les pegó a cada uno unas entradas de teatro. Después, desde distintos puntos estratégicos de la ciudad, los fue lanzando al aire para que almas sorprendidas, de esas que necesitaban que algo así les pasara para pensar que ese día el mundo era mejor, los recogieran y disfrutaran de ellas.

Todo esto se plasmó en éste video y es (ahora viene la palabra que me gusta:) chulíiiiisimo.

Pasen y vean... yo ya pasé, lo ví y lloré (de emoción, claro... es que una tiene días sensibles, ¿sabe?)

martes, 27 de marzo de 2012

Un poquito de rabia sí que da...

Me lo estuve pensando mucho. Mucho. Casi que no me decido. Es que en realidad no debería.



Hace ya unos meses que descubrí a una pareja de creativos que son lo más. Pero lo más-lo más, eh.

Sinceramente, mi primera reacción fue: "¡Guau, éstos sí que son listos!", "¡pero qué buen rollo!", "¡qué imaginación!", "me encantan, me encantan, me encantan"... y rápidamente pensé en escribir sobre ellos.

Pero NO. Me detuve a pensar y ahí apareció el diablo rojo sobre mi hombro izquierdo para hacerme dudar... mmmhhhh....: "Un momento". "No, no, no. No lo hagas. No escribas sobre ellos. Quizás podrías c-o-p-i-a-r-l-o-s   y de una vez por todas poner en marcha una buena idea, hacerla realidad y montar algo con lo que trabajar y divertirte al mismo tiempo".

Ése sí que fue un pensamiento bien razonado. Sí. Estaba decidida. No voy a publicarlo. ¡Ni hablar! Digamos que me van a servir de... inspiración (me resistía a llamarlo 'plagio'... ni por lo bajini).

En un e-mail furtivo le pasé la web a mi hermana con un mensaje en clave: "Mirá ésto... te va a interesar". Bueno, en realidad también le dije: "¿Ves?, ¿lo viste bien? ¡Éso es lo que tenemos que hacer! ¿no te parece genial? ¡Basta de trabajar para otros! Rompamos con la rutina".

Obviamente era un secreto que la idea la copiaríamos igualita-igualita. Bueno, al 99 % porque se llamaría "Mrs.Wonderful" y así no se notaría.

Entre las dos decidimos que no se lo diríamos a nadie e iríamos a trabajar cada mañana andando despacito y de puntillas con un antifaz negro de esos de ladrón. Todos los días iríamos en silencio a las 6 de la mañana de incógnito por las calles neblinosas y con una llave enorme abriríamos la puerta chirriante de nuestra ¡¡suuuper-oficina!!! ¡yuuuupiiiii! ¡ya teníamos un plan!

Pero pasaron los meses y, como sigo entrando a hurtadillas en su página para ver qué cosas hacen y me sigo maravillando, caí en la realidad y me convencí de que no podríamos hacer lo que hacen ellos, por lo menos no taaaan bien.


Ellos son Angi y Javi de Mr. Wonderful y su blog se llama (y es) muymolón. Es taaaaan lindo (y da taaaaaanta rabia) darse un paseo por su página y leer todo sobre ellos y ver que todo lo que hacen es una maravilla...

No sólo son originales elevados a la máxima potencia sino que son ocurrentes y divertidos en cada una de las cosas que desarrollan. Tengo que reconocer que me dan envidia, envidia cochina-cochina, pero de la fea, eh.

Hacen cosas tan ingeniosas que no pueden servir más que de inspiración para que a uno le den ganas de dejarlo todo y ponerse a trabajar así. Así de bien, así de divertido, así con ¡detalle!

Si es que basta con echar una ojeada a sus trabajos, a sus colaboraciones, a sus creaciones, para convencerse de que de verdad tienen un talento que les desborda como una catarata.

Sobre todo: hacen cosas diferentes (¡por fin, alguien se distingue!), cosas que nadie había hecho y lo hacen muuuuuy requete-bien. Tienen personalidad y estoy segurísima de que no dejan indiferente ni a un solo individuo de los que se topan con ellos.

Además, me encanta la historia de cómo crearon su empresa, de cómo creyeron en crear algo nuevo y cómo se tiraron en plancha a hacer lo que más les gusta en estos momentos difíciles que están logrando acobardar hasta al más valiente.


Y bueh! tenía que confesar: ¡Me encantan! ... pero digamos la verdad; la verdad de la buena: Me da una rabia bárbara que Mr. Wonderful no se me haya ocurrido antes a mí.

lunes, 30 de enero de 2012

Buen rollito


Yo no soy nada mística, la verdad. No me van los libros de autoayuda ni los gurús de la felicidad. Ni las personas que dan consejos porque sí, ni los que creen que tienen la receta mágica del bienestar. Pero lo que sí me va y mucho es el buen rollito. Creo en las charlas con amigas (firmemente), en la reflexología, en el Sr. Pilates, en la comida sana, en los animales, en las casas con mucha luz, en la ropa divertida, en la gente optimista, en una copita de vino, en las carcajadas, en la repostería hecha con cariño y en las notitas de amor en la nevera.

Además, ¿se dieron cuenta de que la gente que tiene buena onda siempre está rodeada de otra gente con buen rollo? Esto viene a ser como lo de que el dinero atrae al dinero pero en plan de andar por casa, o sea, a lo barato para que nos entendamos. Filosofía de esa de desperdigar entre amigas pero sin querer dar lecciones a nadie.

Si bucean por blogs con frecuencia, habrán visto que ésto de las frases inspiradoras está en boga* (¡qué frase tan chic, por favor), por eso me parece bien subirme al carro de las que están a la última y también recomendar este mini-video en plan positivo para empezar la semana.

Si sale en forma de póster me lo compro, lo enmarco y lo cuelgo en el baño para que sea lo primero que vea por la mañana (junto con mi cara de "como odio madrugar" en el espejo).

* Ah! por si alguien no 'está en boga' con el diccionario de la RAE, ahí va la notita del traductor:
boga3.
(Del fr. vogue, moda, y este de voguer, remar, navegar).
1. f. Buena aceptación, fortuna o felicidad creciente. Estar en boga.
 


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El video es del libro "Sé feliz" acompañado de la canción New soul de Yael Naïm. Una obra ilustrada por Mónica Sheehan
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