Sí, de pena. Esa es la peor parte. De verdad que me tocó el alma. Una persona cuya única posible fortuna podría haber sido perder la cabeza pero no, en sus cabales. Durmiendo o intentándolo en el habitáculo de un cajero automático a las seis de la tarde. Con la voz sin pausa de una radio por única compañía y un rollo de mantas y abrigos por mobiliario. Imagen desesperanzadora como pocas. Enternecedor el hecho de que junto a él hubiera un envase de leche entera y algo que parecía cacao. Todos hubiéramos pensado que el vino casaba más con la situación, pero aseguró que no bebía. Nos lo contó cuando nos dirijimos a él para cerciorarnos de que estaba... "bien". La conversación fue corta pero me desgarró por dentro. Pidió perdón por estar recostado y se sentó para responder a nuestras preguntas. Preguntas que sólo pretendían acompañarlo en su triste existencia durante breves instantes. Hablaba claro y con cordura, eso es lo más triste. Dijo que el dinero que le dimos serviría para tomar o comer algo y comprar pilas para la radio. No bebo, eso no, pero sí que tengo el vicio de fumar, nos contó.
Y lloré. Lloré porque la vida es injusta y nadie merece no tener un colchón, calor o un alimento. Lloré porque eso pasa en una calle cercana a la de gente que recorre media ciudad en un BMW en busca de un papel pintado importado para su comedor donde cena solomillo con foie. Lloré porque gente así es invisible aunque nos corte el paso sin querer. Lloré porque no supimos más que ofrecerle unas monedas para facilitarle la tarde, que no alegrársela. Para eso sólo le dimos un poco de conversación.
Y quizás lo que más me hizo llorar fue que íbamos de camino al teatro. A ver comedia.
Y lloramos de la risa.
¿La vida es una paradoja o sólo me lo parece a mí?
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lunes, 25 de marzo de 2013
jueves, 3 de mayo de 2012
20 cosas (muchas más que 5)
Lista de veinte cosas que nos molestan de los hombres (a nosotras, claro):
¿A que son geniales? Lamentablemente, agruparlas de esta forma tan brillante no se me ocurrió a mí, se le ocurrió a ella.
1. Que nos obliguen a repetir lo mismo veinte veces seguidas.
2. Que no encuentren nada, a pesar de que esté delante de sus narices.
3. Que no escuchen lo que estamos diciendo.
4. Que busquen las cosas con desgano, mirando hacia cualquier lado.
5. Que se crean los dueños del mando a distancia y los guardianes de todos los aparatos tecnológicos de la casa.
6. Que nos traten como a un hermano: nos tiren al agua, nos salpiquen, nos aplasten, nos despeinen, nos hagan cosquillas.
7. Que mojen todo el suelo cuando se bañan.
8. Que no se fijen en los detalles y les de lo mismo comer de la fuente, con o sin mantel individual, en una taza que ya usaron esa mañana.
9. Que nos digan “tranquilízate” o “relájate” cuando estamos gritando.
10. Que digan “ya voy” cuando tienen que sacar la basura, atender el teléfono, lavar los platos, cambiar los pañales.
11. Que nos pregunten “si nos está por venir” cada vez que estamos sensibles.
12. Que piensen que todos los hombres con los que hablás se quieren acostar con vos pero que no se den cuenta cuando una chica quiere algo más con ellos.
13. Que nunca le digan de verdad como están ni cómo se sienten a sus amigos.
14. Que odien que llores mientras discuten.
15. Que nunca lloren y se enojen si les decimos que llorar está bien.
16. Que nos pregunten a dónde vamos doscientas veces, a pesar de que les hayamos dicho todos los días que teníamos que ir al médico.
17. Que regalen mal.
18. Que no se den cuenta de los cambios de pelo, ni de la ropa nueva, ni de esos dos kilos menos.
19. Que crean que todo lo que hacemos se hace en dos minutos y sin esfuerzo.
20. Que con el paso del tiempo empiecen a dar besos largos sólo antes de tener sexo.
2. Que no encuentren nada, a pesar de que esté delante de sus narices.
3. Que no escuchen lo que estamos diciendo.
4. Que busquen las cosas con desgano, mirando hacia cualquier lado.
5. Que se crean los dueños del mando a distancia y los guardianes de todos los aparatos tecnológicos de la casa.
6. Que nos traten como a un hermano: nos tiren al agua, nos salpiquen, nos aplasten, nos despeinen, nos hagan cosquillas.
7. Que mojen todo el suelo cuando se bañan.
8. Que no se fijen en los detalles y les de lo mismo comer de la fuente, con o sin mantel individual, en una taza que ya usaron esa mañana.
9. Que nos digan “tranquilízate” o “relájate” cuando estamos gritando.
10. Que digan “ya voy” cuando tienen que sacar la basura, atender el teléfono, lavar los platos, cambiar los pañales.
11. Que nos pregunten “si nos está por venir” cada vez que estamos sensibles.
12. Que piensen que todos los hombres con los que hablás se quieren acostar con vos pero que no se den cuenta cuando una chica quiere algo más con ellos.
13. Que nunca le digan de verdad como están ni cómo se sienten a sus amigos.
14. Que odien que llores mientras discuten.
15. Que nunca lloren y se enojen si les decimos que llorar está bien.
16. Que nos pregunten a dónde vamos doscientas veces, a pesar de que les hayamos dicho todos los días que teníamos que ir al médico.
17. Que regalen mal.
18. Que no se den cuenta de los cambios de pelo, ni de la ropa nueva, ni de esos dos kilos menos.
19. Que crean que todo lo que hacemos se hace en dos minutos y sin esfuerzo.
20. Que con el paso del tiempo empiecen a dar besos largos sólo antes de tener sexo.
¿A que son geniales? Lamentablemente, agruparlas de esta forma tan brillante no se me ocurrió a mí, se le ocurrió a ella.
martes, 3 de abril de 2012
Tengo ganas de...
D-E-S-C-A-N-S-A-R
y es una cosa que se puede hacer de muchas formas...
...desplegando divinidad en una terraza después de batirse el pelo con un secador y estudiar el peinado adecuado para la estampa... (y haberse hidratado el cutis con una copichuela).
...diciendo que sí a esa insistente invitación a un spa-de-lujo-todo-incluido-que-te-mueres... (veeeenga, vaaaale, está bien, VOY!)...
...durmiendo hasta las tantas (aunque el reloj ponga las tres) en una habitación con las sábanas conjuntadísiiiimas...
...haciendo esos ejercicios de yoga o pilates que lo ponen todo en su sitio... (que yo pensaba que no existían, pero ahora veo que sí porque algunas ya lo tienen -todo en su sitio, digo)...
...dejándose arrastrar a ver esa película que no confesaremos que vimos porque es de super risa y no es ni rusa ni subtitulada...
...tomando cosas ricas como ésta que alguien espontáneamente nos preparará (quizás bajo un poquito de coacción, pero sólo un poquito)...

...leyendo cosas interesantísimas de esas que apetece leer en un lugar así...
... o mejor así y en un lugar como éste (y con ése que está ahí sentado también)...
... o comiendo sin remordimiento alguno...
Porque no sólo se pueden hacer las cosas de una forma...
Publicado por
Mariana
Etiquetas:
alimentación,
bebida,
caprichos,
cóctel,
relax,
risa
2 comentarios:
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Madre hay una sola (y M también)
"O dáselo a tu madre. Ella sabrá cómo hacerlo".
¿No es genial?
Y hablando de etiquetas me viene a la mente el comentario de mi amiga M (la dejaremos en el anonimato por lo picante) a quien le regalé un pijamita sexy de esos bien chiquitos que en la etiqueta ponía: "No acercar al fuego" y cuando se lo dí y la vio me dijo: "Ah, entonces nada de enseñárselo a R que se me incendia" (habrán adivinado ya que R es su fogoso marido, ¿no?).
Ella también es genial.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Risa
No me digan que no es buenísima esta viñeta:
-No abuela, una mano, así.
-Ups, me ha salido una bufanda!
Todavía me estoy riendo.
¿Será porque me siento identificada con la abuela? Por la torpeza con los palillos, eh... no por mi habilidad con las agujas.
Increíble que una sola imagen pueda hacerte reír.
Me encanta.
-No abuela, una mano, así.
-Ups, me ha salido una bufanda!
Todavía me estoy riendo.
¿Será porque me siento identificada con la abuela? Por la torpeza con los palillos, eh... no por mi habilidad con las agujas.
Increíble que una sola imagen pueda hacerte reír.
Me encanta.
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