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miércoles, 6 de febrero de 2013

Tostada literaria

Si hay un mundo infinito es el de los libros. Por muy desocupada que esté, nunca tendré tiempo suficiente para leer todo lo que me gustaría y jamás sentiré que ya leí todo lo que es necesario para tener un conocimiento de todas las cosas de la vida y para poder charlar en todas las conversaciones.

Tengo que decir que muchas veces un libro me agarra con sueño, con pocas ganas, con poca inspiración o simplemente me dejo llevar por lo fácil y leo una revista. Eso me lleva a la reflexión de que, como el comer sano o hacer deporte, es algo para lo que hace falta constancia (sí, aunque sea un placer). Es una pena, la verdad. Porque una vez que empiezo un libro que me gusta y me sumerjo hasta sus entrañas me arrepiento de no haberlo hecho antes o de no hacerlo más a menudo.

Soy de la idea de que un libro a 20 euros es demasiado caro, pero en éste último tiempo me convencí de que leer es caro si sólo contemplamos la posibilidad de comprarlos. Si tenemos quien nos los preste (y somos cuidadosos y buenos "devolvedores" -¡odio a quienes nunca los devuelven!), vamos a las bibliotecas (ya sé: siempre existieron, pero yo las empiezo a disfrutar ahora) o los compramos en mercadillos (no necesariamente tenemos que leer a Grey porque salió ahora, también podemos leer La pasión turca que seguramente nos pondrá igual, aunque tenga ya unos añitos), así la cosa monetaria se suaviza muchíiiisimo.

El otro día casi me desmayo en pleno mercadillo por saturación 'librística' pensando en qué sería lo próximo en mi mesita de noche... Verse rodeada de tantíiiiiisimos libros con títulos tan atractivos es como entrar en un mercado de fruta de esa que pide a gritos que te la comas. Por supuesto mi reacción inmediata, producto del remordimiento, fue esa misma noche empezar de una vez por todas el libro que llevo arrastrando en maletas los últimos meses y que no había manera de inaugurar.

Todo esto lo cuento porque este libro está en mis manos gracias a que lo mejor que tiene quien me lo dio no es que es buena lectora, sino que es una excelente amiga, de esas de diez puntos. Después de que ella me prestara en varias ocasiones los libros con los que más disfruté en muchísimo tiempo, decidí que estaba en deuda y le compré El tiempo entre costuras. Había oído decir que era una historia preciosa, bien narrada y excelentemente ambientada y pensé que a Maribel le encantaría (es obligatorio comentar capítulo a capítulo y desgranar cada detalle cuando hablamos de ellos; ejercicio que nos llevó a la conclusión de que tenemos gustos literarios muy parecidos). Ella lo leyó en el momento de mi vorágine de traslación de vida, domicilio, trabajo, etc. con lo que ni tuvimos ocasión de desmenuzarlo, aunque sí sé que le iba gustando porque me lo decía a diario y eso me hizo feliz. Por fin le estaba devolviendo, aunque fuera en una milésima parte, los buenos ratos que me hizo pasar con nuestras charlas y sus libros. Pues bien, el último día, el día que nos dijimos "hasta luego" (decir adiós estaba prohibido), decidió que me lo re-regalaba. Que una vez más "me prestaba" ratos incomparables de inmersión en mundos nuevos que casi secretamente compartíamos sólo ella y yo, como si nadie más leyera las mismas historias.

Ahora, a medida que lo leo, me detengo en cada página para preguntarme qué pensaría Maribel mientras lo leía.

Maribel: ¿cómo voy a hacer para que este libro sea genial sin que lo podamos comentar frente al café con leche con tostadas?

Mañana te llamo y te lo cuento...

¿Autobiografía de un político?
Océano de letras
 
Para leer, para ver y para oir

Éste estaba en la mesita de noche de Bruce Lee

La versión masculina debe ser un resumen, digo yo...

Sólo es el primer tomo. Si te dicen que hay 20, abandonas después de éste

¿Alguien se leyó el libro después de la lacrimógenísima película? Masoquistas!

Un día de mercado alrededor del mundo.. interesante o qué?

Imprescindibles! Tiembla Grey...



domingo, 9 de septiembre de 2012

La pólvora no se descubrió hoy

Siempre pensé que si fuera hombre estaría loco por Mónica Belucci. Pero bueno, también pienso que si fuera hombre tendría la cabeza mucho más despejada y no iría como una centrifugadora todo el día, que es lo que hago en realidad.

Lo de la cabeza en forma de máquina infernal no es para nada buena idea pero parece que es una
condición virtud que tenenos casi todas nosotras. Por favor, si hay alguien con una teoría diferente que se manifieste. Me encantaría saber que hay mentes femeninas por ahí que no trabajan a destajo casi sin saber por qué. Serían mi fuente de inspiración.

Eso de la naturaleza humana es curioso. Cuando nos crearon, nadie pensó que sería mejor que hombre y mujer tuviéramos el mismo tipo de mente. Que en las características físicas haya diferencias está bien pensado. Tienen que haber secciones que encajen y todo eso, pero lo de la mentalidad frenética en un caso y en semicoma en el otro, eso no se pensó bien. 

Yo no soy muy fan de la psicología en general, sobre todo si divaga en exceso o abusa del sentido común planteándolo como si hubiera descubierto la pólvora, pero sí me gusta analizar las cosas (como buena centrifugadora argentina que soy) y, después de leer este artículo me muero de ganas de exponer mis conclusiones y plantear mis inquietudes universales que seguro que generarán olas de sentimientos de identificación entre otras colegas centrifugadoras. Digo yo, no sé. 


Analicémos pues:

1- Hombres y mujeres tienen circuitos cerebrales diferentes
¡Primicia! ... ésto no lo sabíamos. Ya sé, es un artículo científico y eso respalda sus afirmaciones, pero yo no soy científica ni estoy cerca de serlo y les juro que ya lo intuía (¿ahora ven a lo que me refiero con lo del abusar del sentido común?).

2- Las mujeres sienten dolor de forma diferente a los hombres
Debe ser por eso que ellos agonizan con un resfriado y con fiebre penden de un hilo entre la vida y la muerte, mientras que nosotras podemos acarrear con la rutina en días de regla y organizar la boda del príncipe durante el padecimiento simultáneo de un cólico nefrítico, lumbago y migraña. 
Ésto también lo sospechábamos. 

3- Los hombres son más propensos a sufrir problemas de memoria que las mujeres
Ay, eso sí que es novedad. Lo deben haber descubierto ahora.
Debería haberlo adivinado cuando concluí que la pregunta favorita del Mr. es "¿dónde está?" acompañada de un sustantivo que suele ser un objeto que tiene un sitio fijo desde que vivimos en esta bendita casa y que nunca cambió de lugar. 

4- Estar en buena forma es más difícil para las mujeres que para los hombres
Ésto sucede porque mientras ellos van a correr nosotras nos quedamos en casa recomponiendo las ruinas después del huracán en el que salvamos milagrosamente la vida. 

5- Dormir mal es más dañino para las mujeres que para los hombres
Porque mientras nosotras no dormimos pensamos, y ellos como duermen bien, no tienen tiempo para eso. Si pensamos de día y de noche la centrifugadora no para y se produce un cortocircuito. Imprescindible la bajada de tensión para darse un respiro.

6- Mujeres y hombres tendrían diferentes estructuras cerebrales
"¿tendrían?" ¡Tienen! (y repito que yo no soy científica). Acá falló el tiempo verbal.

7- Hombres y mujeres discuten de forma diferente
Ay, ay, ay... acá quería llegar. Una de las experiencias más reconfortantes que la vida ofrece entre dos amigas sucede cuando una le cuenta a la otra la discusión de ayer con su pareja y ésta lo entiende todo a la primerita. Sorprendente ver cómo ella SI que te entiende. 

8- Las mujeres se preocupan más que los hombres
¿Hay alguien que discrepe? Ni siquiera ellos. 

9- Existen diferencias en cómo los hombres y mujeres leen el lenguaje no verbal
-No es lo que dijiste, es cómo lo dijiste. 

10- En las fotos de desnudos, los hombres miran primero el rostro 
No puedo más de la risa. No puedo.
Ahora me van a decir que si Mónica Belluci posa desnuda ellos se fijan en la nariz.
La verdad, yo tampoco. 




viernes, 6 de julio de 2012

Felicidades



La RAE define la palabra así:

hermano, na.
(Del lat. [frater] germānus, hermano carnal).
1. m. y f. Persona que con respecto a otra tiene el mismo padre y la misma madre, o solamente el mismo padre o la misma madre. (el primero de los casos)
2. m. y f. Tratamiento que mutuamente se dan los cuñados.
3. m. y f. Lego o donado de una comunidad regular.
4. m. y f. Persona que con respecto a otra tiene el mismo padre que ella en sentido moral; p. ej., un religioso respecto de otros de su misma orden, o un cristiano respecto de los demás fieles de Jesucristo.
5. m. y f. Persona admitida por una comunidad religiosa a participar de ciertas gracias y privilegios.
6. m. y f. Individuo de una hermandad o cofradía.
7. m. y f. Cosa respecto de otra a que es semejante.
~ bastardo, da.
1. m. y f. hermano nacido fuera de matrimonio, respecto de los hijos legítimos del mismo padre.
~ carnal.
1. m. y f. Persona que respecto de otra tiene el mismo padre y la misma madre.
~ consanguíneo, a.
~ de leche.
1. m. y f. Hijo de una nodriza respecto del ajeno que esta crió, y viceversa.
hermano del trabajo.
1. m. ganapán (hombre que lleva recados o bultos).
~ de madre.
1. m. y f. Persona que respecto de otra tiene la misma madre, pero no el mismo padre.
~ de padre.
1. m. y f. Persona que respecto de otra tiene el mismo padre, pero no la misma madre.
~ mayor.
1. m. y f. En algunas cofradías, presidente o presidenta.
~ pobre.
1. m. y f. pariente pobre.
~ uterino, na.
medio, dia ~.
1. m. y f. Persona, con respecto a otra, que solo tiene en común con ella uno de los padres.
V.

Pero, según mi parecer, faltan las siguientes acepciones:

- (inmejorable) compañera de estudios
- (más reciente y mejor bienvenida) colega profesional (¡sí señor!)
- (moderna) asesora de moda
- (infalible) detectora de gangas
- (brillante) organizadora de viajes
- (la mejor) compañera de viajes
- (cariñosísima) tía de mis princesas
- (imprescindible) tercio de las tres mosqueteras
- (implacable) correctora ortográfica
- (imbatible) observadora del mundo mundial
- (genial) imitadora de bailarines familiares
- (generosísima) anfitriona
- (la mejor dispuesta) compinche para todo
- (la más adaptable) socia del club de las improvisadoras
- (la mejor) escuchadora
- (la más abierta) aprendiz de todo
- (la mejor) compartidora de curiosidades

...y muchas otras que debería ir resumiendo para que no se me alargue el post hasta el infinito.


¡¡¡¡¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!!!

miércoles, 2 de mayo de 2012

El pajarito moderno

Llevo un par de días preguntándome dónde está ese pajarito que pía por todos lados. En el coche, conduciendo ayer nos hacíamos esa pregunta: “¿Escuchaste? Es un pájaro”. En casa, mientras recogía la mesa, también. Paseando por la calle, lo volví a oir… pobre pajarito. Pero ¿dónde estás? Quizás me esté volviendo mayor y mis oídos me juegan malas pasadas.

Si es así y me estoy volviendo viejita quiero que sepan que siempre dije que quiero ser una vieja moderna… cuando sea vieja, claro. De momento son ‘joven’ y también quiero ser una joven moderna. Y ‘moderna’ quiere decir que, aunque no siempre esté a la última de todo (porque estar a la última es un estrés, la verdad), que siempre tenga la capacidad de tener los ojos, las orejas y la actitud bien abierta a aprender cosas nuevas.

La cuestión es que, teniendo una hermana joven de verdad una tiene que dar muestras de apertura de mente bastante a menudo para que no se la coloque en el baúl de las cosas en desuso… (ay, qué penita) y por eso me subo al carro de las nuevas tecnologías.

El tema Whatsapp (dios mío, que lo haya escrito bien, por favooor) me traía loca. Todas mis amigas, compañeros de trabajo, gente sentada en la mesa de al lado en la cafetería, etc. hablaban de que 'te mando un guasap y quedamos', 'te lo cuento luego por guasap' o 'te envío la foto por guasap para que lo veas'. Hay que ver qué mal suenan las palabras cuando uno no las conoce. Feas, feas. Eso sí, siempre hay que poner cara de “mmmhhh… claro, claro”, como que una lo entiende. Porque como dice mi amigo Iñigo, “no sólo hay que serlo, sino parecerlo”. Moderna, en este caso.

Y como ya se trataba de un caso de urgente necesidad, recibí un flamante móvil nuevo en mi cumple, yo hice lo propio con la compañía telefónica y mi cuñado joven y fornido me instaló la aplicación en cuestión (todavía recuerdo cuando “aplicación” era lo que ponía el champú en la etiqueta antes de explicarte las instrucciones de uso).

Así que ahora lo tengo y me siento modernísima. Tanto, que estoy pensando a quién puedo contarle cosas tan relevantes como que llevo unas medias que no me gustan porque me las puse esta mañana en la oscuridad, que me acabo de tomar un té verde o que ya voy (¿adónde? no sé), con una carita torcida que quiere decir sonrisa.

A todo esto: sigo oyendo el pajarito…
Esta mañana volvió a piar. Parece que me acompaña a todos lados. Ya le estoy tomando cariño. A lo mejor hasta le pongo nombre. 

Se va a llamar: “Whasson” … por tomarme el pelo y no decirme que era él.


viernes, 16 de marzo de 2012

Lo contrario del otoño es...

¡¡¡Primavera!!!
Y da la sensación de que está por llegar.
A lo mejor me equivoco y da igual porque a mí el invierno también me gusta (el pobre tiene muchos enemigos).
La cuestión es que, como este inverno fue especialmente duro en algunos lugares, de repente alegra empezar a ver colores y flores en todas partes (¡cómo somos!). Seguro que digo ésto y este fin de semana se viene la tormenta, pero al mal tiempo, cosas requete lindas de fotos sacadas de Pinterest.

Además esta temporada da mucho juego.

Cuando te vas a pasear ves ésto:


 Te dan ganas de adornarlo todo estilo La casa de la Pradera (Familia Ingalls, para el cono sur):


Querés comprarte ésto:


O confeccionar ésto:
 Te pega por plantar semillas para ver si sale ésto (con la esperanza de comer pesto varias veces):


Se te ocurre ir a comer con amigas y pedirte un postre asesino como éste:


Querés cocinar cosas así (creyéndote que estás en una peli de Disney porque con un poco de suerte te saldrá algo ligerísimamente parecido a ésto):


Pasarías todas las tardes de manualidades en un ambiente así (cualquier parecido con mi realidad es pura coincidencia):


Con telas con éstos estampados (que se llevan mucho ahora, que yo lo sé):


Y te apetece comer cosas como éstas (porque son fáciles de hacer y preferís, con el tiempo que te sobra, dar un paseo y mover el pandero):


Si éste fin de semana pueden hacer cosas así, saquen fotos y nos lo cuentan el lunes.

(Paradojas de la vida: a pesar de ésto, me dan ganas de participar en el intercambio otoñal que organiza este blog... Cosas de la sangre y la tierra, vio?)

domingo, 4 de marzo de 2012

Retomar la inspiración

¿Me había olvidado de mi blog?, es la pregunta....
Nooooooo.... es la respuesta.

Lo que pasa es que hay momentos en que una está falta de inspiración, falta de tiempo o padeciendo una combinación, nada beneficiosa, de las dos cosas. Y no es beneficiosa porque los blogs sin lectores no son nada y los lectores sin cosas que leer tampoco... por lo tanto, eso de dejar abandonados a su suerte a navegantes de la blogosfera no es una buena idea.
Para resarcirme de mis errores o simplemente retomar mis labores como bloguera, debo excusarme y dar un mínimo de explicaciones.
Digamos que quizás, al menos, debería contar lo que me entretuvo en este tiempo de ausencia que no fue otra cosa que las cosas ordinarias de la vida, esas que pasan mientras planeamos hacer otras más.

Cociné un poquito. Bueno, hice por segunda vez un bizcochuelo que parece estar resultando exitoso (y que está contribuyendo a alejar mi gafe con la repostería).


Me fui a comer con amigas (terapia infalible) y acabamos con broches de oro como éstos (otra terapia efectiva contra cualquier tipo de desmotivación).


Seguí fiel a mi clase de manualidades (por ahora costura) que me tiene enganchada por lo divertido, lo creatrivo y lo genial de la compañía que me encuentro en mi cita fija de los viernes.



Paseé a perritas felices...


Y me fui de excursión por lugares nuevos, con paisajes preciosos y vistas alucinantes...





Y por supuesto, mientras tanto, también surfeé por esos blogs interesantísimos que me inspiran cada día.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Fortuna sin gordo

Cuando una tiene mucha suerte, se va de escapada a Londres con sus hermanas y amigas a pasar unos días justo en esta época cuando todo es lindo y feliz.


Además de reirse mucho y pasear, una (la suertuda) también disfruta de ver cosas preciosas y de reecontrarse con esa ciudad que siempre da la bienvenida, ya sea en forma de mercadillo, de té con pastas o de frío de ese que arruina el cutis pero que ambienta como nadie la época más festiva del año.


Y si esa misma afortunada disfruta de cosas como éstas, ya no puede pedir más. 

Un paseo por calles decoradísimas con derroche lumínico como en época de vacas gordas.

Un restaurante calentito justo en el momento en que los pies empiezan a ser insensibles de tanto caminar y la conversación se para porque los labios se congelaron. 

 Mercadillos llenos de cosas ricas de esas que le hacen plantearse si dar ya el pistoletazo de salida a las grandes comilonas y que sea lo que dios quiera. 

 Tiendas que huelen como si hubiera diez abuelitas en la trastienda horneando sus mejores recetas justo para que pase y se dé un homenaje de aquí te espero. 

 Cartelitos tan chulos (linda palabra: "chulo") que le recuerdan que está en un sitio también muuuuy chulo.
 
 Detallitos retro de los que le hacen tener el arrebato del decorador doméstico y de repente le entran unas ganas tremendas de transformar toda su casa en una de esas de las pelis de los años cincuenta así, de un plumazo.

  Tiendas que le hacen cuestionarse si viajar con Ryanair (y sus restricciones de equipaje) fue una buena idea.

 Orgías de chocolate en forma de brownie tamaño ladrillo.

Festivales de calorías culpabilidad-free.

 Y pasteles todavía más lindos que ricos con letreros geniales (Se admiten fotos pero por favor no se apoyen encima de los expuestos. Los daños deberán pagarse!!)

Y con tanta suerte, a esta afortunada no le interesa que le toque la lotería ni nada... porque tiene todo lo que quiere.

(aunque por si acaso mañana se va a llevar la radio al trabajo para estar al tanto... más que nada porque debe ser muy divertido ver a todos sus compañeros borrachos y muertos de la risa de felicidad diciendo eso de "tapar agujeros").

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Madre hay una sola (y M también)


"O dáselo a tu madre. Ella sabrá cómo hacerlo". 



¿No es genial?

Y hablando de etiquetas me viene a la mente el comentario de mi amiga M (la dejaremos en el anonimato por lo picante) a quien le regalé un pijamita sexy de esos bien chiquitos que en la etiqueta ponía: "No acercar al fuego" y cuando se lo dí y la vio me dijo: "Ah, entonces nada de enseñárselo a R que se me incendia" (habrán adivinado ya que R es su fogoso marido, ¿no?).

Ella también es genial.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Sabor musical (probado científicamente)

Que siiií, que todo influye. Una comida riquísima es genial, pero el entorno en el que se disfruta también tiene su importancia.

Cuando quedamos con amigas y/o primas y/o hermanas a comer, cenar o tomar un té con tarta, solemos valorar que el sitio donde lo hacemos sea lindísimo. Nos gusta que sea así y, cuando lo descubrimos, decidimos darle una oportunidad y vamos contentísimas con nuestras cabelleras planchadas y vestidas para la ocasión a integrarnos en el ambiente que nos acoge y, de paso, nos ofrece supuestos manjares que suenan deliciosos en la carta y sobre los cuales arrojamos la esperanza de que también resulten atractivos en presencia.


¡Cómo nos gustan las atmósferas decoradas con detalle!  Apreciamos que eso  se vea nada más entrar y decimos oooohhhhhh! al unísono y también apreciamos que alguien pensara en hacer de ese lugar uno de esos a los que una quiere volver. Paredes color gris-hielo y quizás alguna en tono berenjena, lámparas elegidas a conciencia, servilletas a juego con el mantel aunque sean de papel pero puestas con cariño, velas desperdigadas por aquí y por allá, collages en cualquiera de sus formas, una música especial elegida para gustar y cosas así. 


Un momento: Releo lo que acabo de escribir y tengo la ligera impresión de que suena a frivolidad ¿A ustedes también les dio esa sensación? Uuuy, no, no. Vamos a reconducir esto para que parezca serio. A ver si podemos arreglarlo aportando algún dato científico. Mmmhhh… (sonido de pensar):

-- A partir de este punto, esta entrada cobrará credibilidad probando sus afirmaciones mediante uno de esos estudios elaborado por una universidad (siempre hay una universidad que hace un estudio de esos que me encantan porque prueba “científicamente” lo que todos los que nos somos científicos, ni estamos cerca de serlo, sospechábamos de manera inconsciente).

Pues bien, hoy leí un artículo del blog ElComidista, (que aporta todo tipo de curiosidades sobre el mundo de la gastronomía y lo que la rodea para bien y para mal), que explica la influencia que la música tiene en la percepción de los sabores. ¿Habían pensado alguna vez que existía un idilio tal entre las papilas gustativas y el oído? Al parecer un vínculo extraño surge cuando, mientras disfrutamos de una bebida en particular, escuchamos unos sonidos u otros. Una percepción influye en la otra y de ahí nacen las buenas o no tan buenas combinaciones. Depende un poco del gusto de cada uno, pero al parecer hay maridajes que objetivamente resultan más exitosos. Y podemos averiguar cuál casa mejor con cuál accediendo a esta web bien divertida que nos sugiere qué beber según lo que estemos escuchando.


Por tanto, eso que nosotras hacemos, y que parecía superficial total, ahora está probado por sabios (cómo somos, eh. Listas, listas): El entorno es relevante y entra por la vista, por los oídos, por el tacto y el gusto… 

Así que ahora que vienen las fiestas, escuchen buena música, tomen una copita de lo que sea y coman chocolate aunque engorde. Y, lo más importante, expriman hasta la última gota de los sentidos llorando de la risa, que es muy sano. 


Yo escucharé a Melody Gardot (fabulosa) bebiendo una copa de Merlot
Me voy corriendo a comprarme una botellita para experimentar si los sabios saben.


¿Qué van a beber/escuchar ustedes?
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